SAUL





Un nuevo peldaño…

En un abrir y cerrar de ojos te veo así, más alto que yo (Aunque esto sea fácil de lograr, je, je), haciendo gala de tu aún limitada independencia, una que poco a poco como el dulce más tentador y apetecible vas saboreando y puedo ver cómo te conquista, mientras yo siento mi corazón de mamá acelerarse cada vez que la experimentas, pero al mismo tiempo no dejo de apartar mi mirada con orgullo sobre ti, ese orgullo bonito que nace del amor más puro e incondicional que un ser es capaz de profesar a otro y hoy al verte graduar no es la excepción.


Al verte vestido, ya listo para tu graduación, enseguida llegan a mí tan bellas memorias. Guardo en mi memoria de la manera más especial el día en el que nos preparábamos para la que sería la primera graduación de tu vida. Si nos hubieran visto a tu papá y a mí, era tan grande nuestra emoción que no cabía en nuestro pecho, era ver concretar sólo uno de los tantos sueños que tuvimos para ti y a su vez alcanzar la más hermosa ilusión de tus primeros años de infancia. Y sabes? En medio de cada esfuerzo, siempre lo hiciste todo tan fácil que nunca me cansaré de repetirlo. Y cómo olvidar aquel primer día en el que te dejé en el preescolar y aunque mostrando una carita llena de susto, fuiste más fuerte que yo, mucho más y sólo alzaste tu manito y te despediste, mientras yo corrí a mi carro para llorar a escondidas porque ningún conocimiento puede imperar ante el corazón de una madre. Pasaban los días y veía como te entusiasmaban mis cuentos leídos, pero tus favoritos eran esos inventados por mí y que parecían no tener fin hasta quedarte rendido, tus maestras aún recuerdan con cariño la buena conducta que mostraste siempre que al escucharlo una y otra vez, volvía nuestra piel chinita, producto de esa reacción hermosa, pero a su vez colmada de humildad que tenemos los papás cuando el orgullo quiere salir por nuestros poros.







En un parpadear y ya me encontraba llevándote de mi mano a la escuela elemental, mientras tú recompensabas cada esfuerzo y entrega desmedida con tu dedicación y ese singular sentido de responsabilidad y compromiso que desde tan pequeñito creaste y pones a todo cuanto haces.








Pasan los años colmados de las más lindas satisfacciones y de repente me encuentro encaminándote a la escuela intermedia, jamás podré negar lo pequeño que aún mis ojos te veían para enfrentarte a un sistema tan diferente al que conjuntamente estábamos ya acostumbrados, pues ya no habrían más visitas para ver tu salón de clases durante los tres primeros días de escuela y repasarlo una y otra vez con mis ojos para grabar en mi mente cada rincón de ese lugar en el que tanto tiempo pasarías, ya no veríamos tu papá y yo cara a cara a la maestra que compartiría contigo tantas horas del día, ya no podría intercambiar cálidos saludos o impresiones con otras mamás conocidas ni te abrazaría tan fuerte, deseándote la mejor las suertes tras un beso de despedida, así como cuantos temores albergaba mi corazón de mamá gallina, uno que a fuerzas tuve que dejar de lado para dar paso a un corazón fuerte y confiado en que tendrías las herramientas necesarias para ser fiel a los principios que te habríamos inculcado.


Han sido años de ver un crecimiento asombroso en ti, pero no sólo a través de los logros académicos que has alcanzado y que exaltan tu intelecto, sino también en tus emociones, tus valores y tu fe. Gracias por toda la transparencia y la nobleza que nos permites ver en ti.

Hoy te acompañamos a subir un escalón más y pido a DIOS que nos continúe guiando en su amor para proporcionarte todas las herramientas de vida que puedas necesitar para impulsar tu vuelo con integridad y valentía.











Queremos ser testigos de cada peldaño que has de escalar para aplaudir tus triunfos y entregarte todo lo que somos en el fracaso, para reír tu risa y junto a ti llorar tu llanto, estar ahí para recordarte cuan bendecidos somos al tenerte como hijo y cuan orgullosos estamos de la pasión y el tesón que pones para alcanzar tus sueños. Sólo recuerda ser prudente al accionar, pues todo lo que sale de ti, tarde o temprano a ti regresará, así es que no te preocupes por lo que vas a recibir, siempre preocúpate por aquello que darás.



Hijo amado, felicidades!!! Vas a High School!!!

DIOS te acompañe en tu nuevo camino, una graduación más y nuevos sueños por conquistar. Que tu techo siempre sea el cielo porque tomado de la mano de DIOS puedes lograr todo lo que te propongas alcanzar.

Te amo con toda mi alma,

Mamá


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Hoy quiero decirte que…

Parece sólo ayer cuando te sostuve en mis brazos y mi mirada se perdió en cada parte de tu cuerpo pequeñito, contemplándote fascinada e incrédula de que al fin ese sueño tan acariciado de ser mamá haya comenzado el más hermoso e insospechado camino para concretarse, pero tú estabas ahí, conmigo, te convertiste en mi más bella y sublime realidad, una que también llegaba a recordarme que el camino seria largo y a veces cansado y jamás imaginé que incontables veces no sabría cómo accionar y que otras tantas no tendría ni idea de cómo continuar, pero en esos instantes fue imposible dimensionar las infinitas alegrías que con tu sola presencia arribaban en nuestro hogar. Pero aún en medio de dudas he encontrado el camino para calmar tu llanto, para ser ese pecho perfecto para arrullarte, esos brazos seguros para cobijarte, esas manos firmes para apoyarte , esas palabras cálidas que resultan apropiadas para ti y ese corazón colmado de amor desmedido que me dicta como ser una mejor guía para ti. 

Hoy, después de los catorce años más maravillosos de mi vida junto a ti, puedo decirte que tenerte ha sido hermoso y de gran bendición en nuestras vidas. Y en este nuevo año de vida que nuestro DIOS te regala quiero celebrar tu vida y con ello agradecer cada instante que nos ha sido concedido, agradecer por las personas que ha puesto en tu camino y que al creer en ti te han impulsado y fortalecido, agradecer por la libertad de decidir que siempre soñé para ti y que al final y como siempre te digo, te hará responsable de tu propia historia, agradecer por la confianza que depositas en mí como en nadie y que prometo no defraudar, agradecer por la pasión y el empeño que pones en cada cosa que haces, que es verdaderamente de admirar y hoy al verte crecer sólo deseo que puedas emocionarte con tu vida, subir cada escalón sin premura y disfrutar de cada paso en tu camino, soñar tanto como quieras con tus ojos abiertos y los pies en la tierra y valorar y respetar a quienes inspiren en ti un inmenso amor y lleguen a enriquecer tu viaje tanto como tu enriqueces el nuestro cada día.

 
DIOS te bendiga, hijo amado.

Mamá

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I’m fourteen! 




Así exclamaste  feliz y con tus ojos más cerrados que abiertos entre regalos esperados y otros no imaginados, incluyendo un dibujo hermoso hecho por tu hermano, especialmente  para ti en el que te expresa con amor e inocencia ser su héroe # 1, llamadas muy especiales de personas para las que siempre estás presente, mensajes lindos que llegan a alegrarnos, nuestro ya acostumbrado y desafinado canto, aplausos, tu bizcocho favorito y una vela encendida que simboliza el nuevo año de vida que nuestro DIOS te concede. Y pediste un deseo al que aún sin conocerlo, todos nos unimos para que te sea concedido.






Tu mejor plan elegido, ver una divertida película, salir a cenar y compartir con amigos cercanos y familia. Amo poder verte disfrutar de las cosas simples de la vida y vivirlas de la manera más especial.
 
Y aquí  en este espacio que te ve crecer a cada paso, dejo plasmados esos momentos de un día repleto de risas, juegos, comida favorita, travesuras, alegrías, diversión y afectos.


















Que este sea un gran e inolvidable año para ti .

Te amamos!



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 I am officially the mother of a Teenager...


Se aproximaba una fecha tan anticipada, ya que tras cada oportunidad Saúl mencionaba ser todo un “Teen”, incluso desde meses antes. Cumplir 13 años notaba cuanta ilusión le hacía, mientras a mí el sólo hecho de pensarlo me traía una mezcla de sentimientos que a menudo se encontraban. Por un lado me causaba orgullo ver en el buen joven que mi hijo se habría convertido, pero por otro me causaba nostalgia despedirme del niño para darle la bienvenida a otra gran etapa de su vida. Una que traerá consigo nuevos retos, nuevas satisfacciones, nuevos anhelos, diferentes miedos y a su vez nuevas alegrías. 

























Planear una reunión para un adolescente. Completa y absolutamente nuevo para mí. No debía preguntar: Qué motivo o personaje te gustaría para tu fiesta? Esa pregunta estaría fuera de lugar, ja, ja. Tampoco debía preparar bolsas repletas de dulces y juguetitos. Ni pensarlo. Y piñata, JAMAS. Pero si debía considerar quiénes les gustaría que le acompañaran en un día tan especial. Mientras el motivo de la decoración le parecía irrelevante, el único requisito realmente importante, que todo estuviera “Cool”. Y teniéndolo muy claro, comencé a jugar con algunos de sus colores favoritos para crear un ambiente en que tanto el nuevo Teen como aquellos que ya lo eran e incluso aquellos que estaban muy próximos a serlo se sintieran cómodos y pudieran disfrutar de un festejo que les hiciera honor a su tan importante edad.  Lo cierto es que no sabía realmente por dónde comenzar, sabía que este festejo supondría ser distinto a todos los anteriores, pero en medio de mi incertidumbre pensé que de igual manera al dar inicio a esta nueva etapa como mamá de un adolescente, muchas veces sentiré que no sabré como accionar y no sólo me sorprenderán sus nuevas reacciones, incluso me sorprenderé a si misma muchas veces más. Y al pensar en esto, cuanta razón tenía, pues no tardó mucho tiempo para que así sucediera, ja, ja. Comenzaron muy seriecitos la tarde, comportándose a la altura de las nuevas circunstancias, ja, ja, ja, pero rato más tarde afloró en todos y cada uno de ellos, ese niño pequeño al que en el fondo se resisten a despedir (Y quizá yo también). Saúl estuvo feliz con el resultado, opté por un tema roquero que le encantó, acompañado de frases que les recordaban y hacían alusión a su edad y nueva etapa. Mientras que a David, su hermanito menor, ciertas cosas parecían no gustarle del todo. Preguntó varias y repetidas veces por un inflable para saltar (Bounce House), mientras Saúl le respondía que no sería necesario, para David resultó inconcebible una fiesta sin sorpresas para rifar, la ausencia de una piñata o bolsitas colmadas de dulces (Goody Bags), pero de todas esas faltas la que le habría parecido más terrible habría sido la falta de insistencia de Saúl para partir su biscocho (Cake), ja, ja, ja. Era como si de repente comprobara que le habían cambiado por otro a su hermano.


Saúl estuvo muy entusiasmado junto a sus amigos, disfrutaron de un gran día que estuvo conformado por video juegos en grupo, salida a jugar bolos en la que compitieron y compartieron de la manera más amistosa en medio de divertidas bromas. Así como vueltas en bicicletas y scooters, corredizas hasta alcanzarse y no cansarse y muchos juegos más que por respeto a su nuevo estatus como adolescentes no voy a mencionar (Y noooo, no jugaron a los carritos, pero casi, je,je).
















El día cumplió y superó en mucho su cometido, Saúl en compañía de sus amigos entrañables de siempre y de sus nuevos amigos disfrutó de un día colmado de inmensa dicha, mientras Jeff y yo observamos felices poder ver a nuestro hijo sonreír y pido a DIOS, nos conceda, así sea por siempre. Felicidades y estamos muy orgullosos de ti!!!

Comparto unas imágenes que hablan por sí solas y que espero, pasen a formar parte de los más lindos recuerdos de todos los que compartimos ese día.

Hasta la próxima!

 Oficialmente la mamá de un adolescente.



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Cómo olvidar aquella mañana lluviosa y fría de enero, recuerdo que debía estar en el hospital a las 11:00 A.M., pues la cesárea estaba programada para las 2:00 P.M., llegué a tiempo y en realidad no sé cómo porque tu papá y yo estuvimos grabando y acomodando hasta el más mínimo detalle en la que sería tu habitación para que al llegar a casa todo estuviera perfecto para ti. Ambos estábamos muy nerviosos. No sería la primera vez que entraría a un quirófano en mi vida, pero tampoco era para menos, sería la primera vez que nos llamarían padres. Aún recuerdo la mirada de mi madre al despedirse y bendecirme en la sala de espera del hospital antes de dar a luz a mi hijo. Sentía mucho miedo, no podría negarlo, miedo a tantas cosas, sentía una mezcla de emociones que me impedían descifrar lo que sentía realmente, pero al mismo tiempo me sentía segura, mi fe en DIOS fue mucho más fuerte que todos mis temores juntos. Tuve un embarazo delicado y si DIOS nos había permitido llegar hasta ese punto, sería por una razón muy especial. Así mi fe en EL me hacía sentirlo. Tenía a Jeff a mi lado, sólo se separó de mí unos instantes, primero para vestirse con ropa apropiada para entrar a sala de cirugía y otra vez cuando le pidieron que abandonara la sala un momento mientras me ponían la anestesia, por ser un momento crítico en el que no se le permite estar presente. Pero al regresar tomó mi mano, acariciaba mi frente y al hacerlo me transmitía una inigualable paz que llegaba a confirmarme que todo estaría bien.


Al escuchar tu llanto, mis lágrimas corrieron y los ojos de Jeff se llenaron de ellas. Te sostuvimos en nuestros brazos y con la más conmovida sonrisa te dimos la bienvenida a este mundo. Añorando hacer de el uno mejor para ti. Nos preguntaron tu nombre y al mismo tiempo respondimos, SAUL. No hubiera podido ser otro nombre porque su significado traía consigo cuanto te habíamos esperado. Saúl, el anhelado, el esperado por DIOS. Se nos hacía un nombre de una gran fortaleza espiritual, de un gran significado no sólo para DIOS, también lo tenía para nosotros.


Al tomarte en mis brazos por vez primera descubrí que esa instancia juntos nos uniría para siempre a través de un lazo invisible, pero inquebrantable. Recuerdo que no hacía más que contemplar tu carita redondita y tu cuerpecito que aunque ante los ojos de los demás era tan fuerte, ante los míos era frágil y te cargaba con la más cuidadosa delicadeza.

 
Tu papá parecía estar en una nube al contemplarte, se fascinaba con cada gesto tuyo, le sacaste la más dulce y orgullosa sonrisa, una que al mirarte o escuchar hablar de ti, hasta la fecha aún conserva. A su vez se preocupaba horrores con cada cólico y durante las madrugadas te pasábamos de unos brazos a otros con la esperanza de minimizar tu dolor y calmar tu llanto, nos desesperábamos, pero estábamos juntos para ti y eso era lo más importante.
Y cómo olvidar lo poquito que nos permitías dormir, jamás fuíste un bebé que durmiera mucho, a nosotros nunca nos tocó uno de esos, pero en cambio, nos tocó el bebé más sano, dulce y comelón que pudiera existir. Aprendí a hacerte las papillas más feas, pero las más saludables, aprendí a esperar las mejores horas del día para fotografiarte porque a través de amargas experiencias comprendí que no era la mejor de las ideas hacer cita en el estudio fotográfico justo a tu hora de hacer la siesta, aprendí a comprender tu individualidad, esa que te hace tan especial porque si todos los bebés duermen mucho, simplemente tú no y eso no implicaba que vinieras de júpiter, aprendí a controlarme para no llorar enfrente de ti al dejarte en el kínder, aprendí a permanecer fuerte frente a ti, aunque tantas veces haya tenido que correr a derramar lágrimas en mi carro, aprendí a sonreír serenamente incluso con aquel niño que te habría llamado cuatro ojos en la escuela, aprendí a jugar a los carritos aún cuando no me gustaban, lo confieso, aprendí que a veces contar hasta diez no es suficiente y se debe contar hasta donde sea necesario, aprendí a cuidarte, pero lo que nunca fue necesario aprender fue a protegerte y mucho menos a quererte porque te amé de la manera más insospechada que se puede amar a otro ser desde que te vi por primera vez.









Mi niño, viniste a cambiar todo mi mundo para siempre, desde que te tuve en mis brazos sentí que mi vida jamás volvería a ser la misma, que habías llegado para transformarla para bien, para mostrarme huellas imborrables en mi mente y en mi alma de las que quizás aún no estás del todo consciente, pero que algún día comprenderás perfectamente cuando tengas huellas que sentir.
Trece años han transcurrido y no me di cuenta en qué momento creciste tanto y aunque vea con nostalgia los años que han pasado y no volverán, también veo con ilusión todos y cada uno de tus años por venir. Hoy quiero expresarte cuan orgullosos nos sentimos de ti, del ser creyente en DIOS que te has convertido, de la nobleza de tu corazón de la que somos testigos a través de tus acciones colmadas de bondad y del gran hijo y nieto que eres. 





Gracias por venir a este mundo a colmarlo de luz con tu presencia, gracias por las desveladas, gracias por tus logros que son tan míos, gracias por volvernos la piel chinita e iluminar nuestros ojos de dicha al escuchar a tus maestras hablarnos de ti, gracias por correr a encontrarme con tu sombrilla chiquitita bajo la lluvia, gracias por presentarme tantas actividades lindas en la escuela, aun cuando quizás temblaban tus piernitas, gracias por comprender que tu mami no es perfecta cuando tal vez grito más de la cuenta, gracias por hacerme sentir tan especial cuando corres a mi encuentro al llegar de trabajar cada tarde, gracias por tu confianza en mí y por creer que mi gusto para asesorarte con tu ropa aún es bueno, gracias por toda la luz que has traído a nuestro hogar, por todo el amor que nos has profesado, gracias por enseñarme tanto porque jamás imaginé que pudieras enseñarme muchísimo más de lo que tú has aprendido de mí.

Bienvenido a esta gran etapa de tu vida. Y DIOS es testigo de que no tengo planes trazados para ti porque los mejores siempre serán los que te hagan feliz y que en el trayecto de tu vida te colme de entereza para afrontar con valentía los retos que lleguen a tu vida.
Quiero recordarte que siempre, SIEMPRE, estaré aquí para ti.


Te Amo,
Tu Mami


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Dando inicio a un nuevo año escolar…

Junto a nuestros hijos despedimos sus vacaciones de verano para dar paso a un nuevo comienzo escolar. Pero lo cierto es que el verano trae la particularidad de desacostumbrarnos a todo. Los tiempos de almorzar carecen de horario, los patrones de sueño de nuestros niños cambian porque dejamos de lado las reglas firmes a la hora de dormir, nos volvemos más flexibles y cedemos en que sus comidas sean más divertidas que nutritivas, los paseos se tornan más improvisados que planeados, y de este modo se van acostumbrando a esta nueva manera de vivir sus días de verano, a sabiendas de que cada nuevo día prometerá estar cargado de nuevas emociones y que los días soleados les traerán una alta dosis de diversión. Dejan de leer historias cada noche para crear sus propias y alucinantes vivencias cada día, así como se vuelve costumbre verlos despertar con sus ojitos hinchados de tanto dormir.

Hacer las acostumbradas compras escolares les advierte que deberán adaptarse a nuevas estructuras, las que a su vez les optimizarán su tiempo y les ayudarán a distribuir sus horarios favorablemente. De igual manera sus días escolares traen consigo nuevas y divertidas maneras de disfrutar, diversiones que sólo sus años de estudiante podrán traerles y eso lo saben muy bien.

Ver a Saúl tan independiente, preguntando a los empleados de las tiendas acerca de sus útiles y los de su hermano, dirigir direcciones, explicarme lo que sería más conveniente comprar e incluso al negarse de manera rotunda a comprar otras, entrar en el internet para ordenar los libros que debía leer, hacer las respectivas llamadas para luego avisarme, en fin, verlo tan involucrado y tan diligente en sus cosas, definitivamente me acercó una vez más a la realidad de que sus días como adolescente están a la vuelta de la esquina, aunque en mi amor de madre sea mi niño para toda la vida.

Junto a Saúl tomamos la decisión de asistir a una nueva escuela, la cual, honestamente no la dejamos del todo en sus manos, pero luego de haberle explicado todas las ventajas que este cambio tan importante le traería, tuvo la última palabra y una vez la tomó, nos sentimos felices, pues tanto Jeff como yo tenemos la certeza de que será un gran reto para él al incursar en un programa que le exigirá más de sí mismo, pero a su vez estamos seguros de que será un año prometedor y de enriquecedoras experiencias.

La nueva escuela de Saúl está a sólo dos minutos de nuestra casa, por lo que la mayoría de los alumnos que allí asisten lo hacen en sus bicicletas, otros van caminando mientras conversan entre ellos, se saludan, hacen bromas en el corto trayecto y como es de esperarse, todos se conocen y se acompañan cada mañana, ya que está, en medio de una zona residencial. Debo mencionar que esta decisión de Saúl traía consigo una motivación que para un jovencito de sólo 12 años era lo máximo, su papá le había prometido una nueva bici y el permiso para asistir en ella a su nueva escuela cada día. Promesa que fue medianamente cumplida, tiene una nueva bici, pero aun asiste semi-sólo, pues yo lo escolto hasta llegar a la escuela desde mi vehículo, mientras evalúo ciertas cositas y conociéndome saben que voy aprovechando para capturar una que otra foto sin que él se dé cuenta, ja, ja. Y al regresar tiene un hermano que le espera con ansias para que le dé un ride (Vuelta) en su bici nueva.

Saúl regresa a la escuela para cursar su séptimo grado ya, una de las razones por las que su hermano tanto le admira, ja, ja. Me detengo a pensar en lo increíble y lo rápido que pasa el tiempo. Cuánta razón se tiene al decir que en la crianza de nuestros hijos, los días son largos, pero los años son cortos. Parece sólo ayer cuando dejamos a Saúl en el que fuera su primer concepto de escuela y posteriormente en Kindergarten. En aquel entonces lo dejamos con el corazón arrugado y hoy con el corazón colmado de orgullo.  





Saúl comienza a adaptarse a su nueva rutina escolar y a hacer nuevos amigos, pero lo hace con tantas historias que contar de esas vacaciones de verano que tanto disfrutó, tras un arduo año escolar de dedicación, trabajo incansable y de dar lo mejor de sí cada día. Pero que bendición que nuestros hijos hayan contado con unos inolvidables y merecidos días de verano.

Compartimos el regreso escolar de Saúl, su nueva escuela, su bici nueva y los primeros pininos de una independencia que ya quiere despertar, ja, ja.


















Al regresar a la escuela, también regresan un gran cumulo de responsabilidades por cumplir. A modo de optimizar su tiempo y dar paso a disfrutar de momentos para descansar, asistir y recrearse en sus actividades extracurriculares, así como compartir con la familia y amigos es de vital importancia tener estos consejitos en cuenta.

1.     Mantener su entorno ordenado y organizado. Esto facilita administrar con mayor habilidad su tiempo.

2.     Tener una agenda desde el primer día. Puede ser una de papel o en su tableta, lo importante es tener una herramienta física que les permita tener la planificación en un lugar escrito al que acudir. Como siempre le digo a Saúl, no confiarnos 100% en nuestra mente. Este recurso lo ayuda muchísimo.

3.     Establecer prioridades. A veces a los estudiantes se les acumulan muchas responsabilidades a la vez y es importante que aprendan a priorizar, esto les ayudará a determinar qué cantidad de tiempo van a destinar para cada pendiente.

4.     Planificación. Esto es clave. Les ayudará a predecir sus días y les reduce el estrés.

5.     Delegar. Es importantísimo que no se sientan sólos del todo en sus tareas y proyectos, que existen personas que estarán allí para darles una mano ( Aunque a veces quieran tomar el brazo completo, ja, ja) y que puedan reconocer cuando la carga es extrema como en ocasiones suele suceder. Incluso cuando se sientan perdidos en alguna asignatura, hablarlo a tiempo y pedir ayuda. Todo a tiempo tiene solución.

6.     Conocer las horas de mayor rendimiento. Cada persona es un mundo aparte. Y siempre le explico a Saúl que lo que a otro le funciona, no necesariamente le funcione a él. Debe encontrar esos momentos en los que reconoce que su rendimiento es óptimo.

7.     Tomar descanso. La productividad personal de cada quien es un gráfico decreciente. Es necesario cargar las baterías de diferentes maneras para continuar. En el caso de Saúl, le ayuda hacer pequeñas pausas para merendar y de este modo puede continuar y volver a concentrarse. Esto les facilita romper brevemente con la rutina y hacerla menos pesada. Se vale!

8.     Detectar distracciones. Todos tenemos a nuestro alrededor “ladrones de nuestro tiempo” y por ello es tan importante detectarlos para poder hacerles frente de manera inteligente. Estos pueden ser el Smartphone, hermanitos corriendo por la casa (Que este caso lo tenemos, ji,ji), amigos que suelen llamar a ciertas horas, redes sociales, en fin, les hacen perder la concentración y consecuentemente, horas.

9.     Dormir lo suficiente. Si duermen lo suficiente tendrán mayor rendimiento en todas sus actividades del día. Esto es determinante. Para los pre-adolescentes y los adolescentes este es un tema que no quisieran tocar, pero es necesario hacerles entender y ver la importancia de este punto en particular. Y con este ultimo punto me resta desear que todos nuestros chicos tengan un exitoso regreso a clases y que tengamos la sabiduria para guiarles en este hermoso camino. Hasta la próxima!



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Años atrás se escuchaba muy a menudo decir: Este niño nació con pan bajo el brazo. Pero como han cambiado las cosas. Hoy en día es más factible y realista decir: Este niño nació con una tableta bajo el brazo. Y yo agregaría: Y otra bajo el otro.

Cuando mi primer hijo, Saúl, contaba con la escasa edad de un aňo, tanto a su papá como a mí nos causaba gracia verlo jugar una y otra vez con el teclado de la laptop e incluso por su profesión, su padre colmado de orgullo decía: Va a ser igual que yo!

Al llegar la edad de sus dos años, en pleno apogeo de los llamados y temidos “ Terribles Dos “ que a pesar de vivirlos de manera activa, para ser justa y hacer honor a la verdad, debo decir que fueron bastante fáciles de superar con Saúl. No obstante, cuando estamos complicadas, ocupadas con mil veinte cosas por hacer, qué mamá no ha querido que su retoño tenga un switch donde poder encenderle o apagarle por tan solo unos instantes. Y que tire la primera piedra quién no, ja, ja, ja. Y aún más allá, quién no ha caído bajo la tentación de “apagar “ a su tesoro con una tableta, mientras adelantamos en nuestros pendientes. Y vuelvan a tirar la piedra.

Conforme fueron pasando los años, como es natural y de esperarse, todo fue cambiando, lo veía manejar el televisor, la computadora y todos los artículos electrónicos (gadgets) que llegaran a sus aún pequeñas manos de manera tan magistral, que a veces exclamaba: Este niño es de otro mundo! A lo que mi esposo me respondía: No, es de este. Y tenía razón.

Hoy día me asombro de la abundancia con que crecen nuestros hijos, me doy cuenta de que a veces uno les da tanto que no los dejamos sufrir ni padecer ni un segundo y cuando siempre se tiene todo a la mano, tal vez no se aprecian igual las cosas más importantes de la vida, que son las más simples. Como padres, nos cuesta trabajo manejar esto y sobre todo cuando intentamos comparar su crianza y su niñez o adolescencia con la nuestra. Antes llevábamos una vida más analógica, digamos. Pero que felices fuimos. Esto le explico a Saúl y quizás no me cree. Un día llegó a mí un correo súper interesante que decía entre otras cosas: Cría a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío. Obviamente, esto no es literal. Pero cuanta sabiduría existe en estas palabras. Simplemente, no les demos TODO o no todo tan fácil y apreciaran más las cosas.

Antes nos inclinábamos más por las series o los dibujos animados, pero luego queríamos jugar y pretender distintos roles, andar en bici era lo máximo, en fin, tantas cosas que nos inducían y favorecían nuestro ingenio y nuestra creatividad. Hoy escuchar hablar de Smartphone, Tablet, Candy Crush entre otros es el pan nuestro de cada día. Y no es que este mal, pero moderación es la clave.

MOMMY, I’M BORED!!! MAMI, ESTOY ABURRIDO!!!

Esta suele ser una de las frases favoritas de Saúl y que no me voy a atrever a expresar aquí, como cae a mis sentidos, ja, ja, ja. Y si les suena familiar, no es ninguna coincidencia, es sólo parte del mundo en el que vivimos hoy.

Tanto Jeff como yo, solemos darle sugerencias de tantas cosas con las que puede entretenerse y ocupar su tiempo, aún cuando esas cosas también le puedan resultar aburridas. Pero opté incluso por exponer en su cuarto de juegos una lista muy interesante que incluye tantas actividades divertidas que den respuesta o ideas a sus momentos de ocio. (Ahora lo dice menos).

Se trata sólo, de encontrar un balance entre  nuestro Antes y su Hoy. Pareciera sencillo, pero créanme que no lo es tanto. Aún así, es posible lograr ese equilibrio que les permita utilizar la tecnología muy a su favor, jamás en su contra. Que como siempre le explicamos, la utilice para instruirse, para acercarse a quienes están a distancia. Para mi fortuna, Jeff y yo conformamos un gran equipo, a la hora de establecer reglas, horarios y ser constantes, somos uno sólo y ciertamente de esta manera resulta mucho más fácil poder educar en algo tan importante y omnipresente como las nuevas tecnologías. Nuestros hijos no vienen al mundo con un instructivo bajo el brazo (Pero si vienen con tableta, ja ,ja) ser padres lo aprendemos en el camino, con el día a día, pero que maravilloso es este aprendizaje y que interesante y retador es ser mamá de un hijo en la pre adolescencia. Bien decía mi abuela (q.e.p.d.), cada etapa trae consigo su propio afán. Y béndito DIOS que me permite disfrutarla.



Hasta la próxima!







2 comentarios:

Randor Brito dijo...

Es una nueva etapa donde estoy seguro que ambos estan preparado en nombre de nuestro Dios ya que Dios le ha dado el don de ser hijos El, Zaul welcome to the club, porque debemos sentirnos teenager con precausion para seguir compartiendos esos momentos nuevos en sus vidas ;-)

nancy chandler dijo...

FELICIDADES A ESE MUÑECOTE BELLO QUE DIOS SIEMPRE ILUMINE SUS PASOS Y LO GUIE POR EL MEJOR CAMINO. BENDICIONES