DAVID





Casi a mitad del camino…


Parece sólo ayer cuando nos encontrábamos acomodando todo lo que tú y tu hermano utilizarían en todo el transcurso de este maravilloso y bienaventurado año escolar. Y entre lápices, cuadernos, colores y mochilas íbamos tejiendo las ilusiones propias de los nuevos comienzos.

Amo ver tu emoción y hasta la emoción mal disimulada de tu hermano, ji, ji, cuando se acercan los días y todo vuelve a comenzar.

Parece mentira que ya sólo falten 90 días para que este gran año escolar llegue a su fin y que junto a el hayan cumplido todas las metas propuestas e incluso superado sus expectativas tras su dedicación y esfuerzo y eso siempre colmará de dicha el corazón de una madre. Hoy que nos encontramos casi a mitad del camino, reflexiono acerca del papel de nosotras las madres en medio de estos agitados días de escuela, un papel que desempeñamos con un amor absoluto, que muchas veces nos hace heroínas sin capa de sus días y apoyo invaluable en su transitar.

Porque una mamá cursa los mismos grados junto a sus hijos y también recibe diplomas aunque no lleven escrito su nombre, asiste todos los días junto a ellos aunque no esté allí para alzar su mano y decir presente cada día porque su presencia trasciende esas paredes que sus hijos habitan, asiste día tras día aunque no cruce aquella puerta que vislumbra a lo lejos, pero se queda expectante hasta que ya su vista no le pueda alcanzar, mientras les bendicen en sus adentros con todas sus fuerzas. Una madre deja a sus hijos en aquel frente, pero su corazón y sus pensamientos no se van, se quedan allí, cerciorándose en todo momento de estar disponibles por si llegaran a necesitarle porque ser madre es tener el corazón fuera del cuerpo, es llevarlo a donde nuestros hijos vayan, una madre al dejar a sus hijos en la escuela puede encontrarse en medio de la conversación más amena y al recibir una simple llamada de la escuela, los músculos de su cara parecieran tensionarse, así como se agudizan sus sentidos, mismos que vuelven a relajarse al escuchar la voz de su hijo contestar: Mami, todo está bien. Es sólo que dejé mi lonchera en casa (Y justo ahí vuelven a tensionarse, já, já).

Resulta increíble ver como una madre es capaz de idear el menú de tantas loncheras cada día del año e ingeniárselas para que quepa todo de manera magistral e incluso lidiar con sus demandas y antojos, prepararlas la mayoría de las veces en tiempo record porque vamos, completamente contra el reloj y aún así, como por arte de magia, logramos exitosamente uno de nuestros tantos objetivos trazados cada mañana y hasta nos alcanza el tiempo para dedicarles notitas de amor.

Y qué decir de los 170 desayunos preparados con esmero, muchas veces aún cuando sus ojos no han abierto del todo, cuando despiertan minutos antes no sólo para servir un desayuno más, sino para decorar más linda su mesa, una que al verla sea capaz de reflejar en sus rostros la primera de sus sonrisas del día. Pero eso sí, aunada a las mil repeticiones para que tomen toda la leche y terminen su desayuno sin distraerse (Imposible evitarlo).

Pero a una madre literalmente, también le hierve la sangre cuando justo a la hora del desayuno le entregan papeles de escuela para firmar o cuando a la hora de la cena le recuerdan las galletas de chocolate o los cup cakes que deben llevar para ser compartidos en su clase al siguiente día y finalmente decide hornear galletas para ellos en casa y junto a sus hijos con entusiasmo se divierten. Así como nada en este mundo podría emocionarnos más que recibir la noticia de un gran y estructurado proyecto por hacer en el fin de semana, já, já. Y como diría David: Yeah right.

Una madre sin pensarlo dos veces rechaza alguna invitación en domingo al percatarse de que por alguna razón los uniformes de sus niños no están listos para el siguiente día, pero sabe que es parte de sus prioridades y ejemplo a sus hijos.

Y cómo no mencionar aquellos días en los que las temperaturas descienden y sólo una madre busca abrigarlos como si partieran al Polo Norte. Si, lo admito, a veces se nos pasa un poco la mano, je, je.

Una madre asiste puntual y feliz a ese reencuentro diario a recoger a su hijo a la salida de la escuela con todas las ansias de escuchar qué tal estuvo su día y las miles de historias que contará. Conoce de memoria todos los nombres de cada compañerito de clases, así como sus personalidades, ya sabemos cómo es Christopher, cómo es Amanda y cómo es Nicolás y también reímos sus anécdotas de cada día porque una madre siempre encuentra el momento preciso para convertirlo en uno especial para compartir con sus hijos y ser esos oídos dispuestos a escuchar, esos labios que besan y bendicen antes de irse a acostar, esos brazos siempre abiertos para recibirlos, ese corazón gigante capaz de albergar a sus hijos como a nadie más y esos ojos que ven con el orgullo más bonito todo aquello que sus hijos son capaces de alcanzar.

Que bendición es acompañarlos en su caminar…

Hasta la próxima!



















 "Es más facil contruir niños fuertes que reparar adultos rotos"
 






Su Mija, su Piquito, su Elmo...


Aunque ya no tengo bebés en casa, en este espacio tengo la fortuna de revivir y a la vez compartir muchos de esos entrañables momentos en los que mis hijos eran pequeños y tantas experiencias vivimos juntos. En días pasados, mientras organizaba el closet de mis hijos encontré dos cosas que me colmaron de gratos recuerdos, la primera de ellas, fue un muñeco favorito de mi hijo David, un Elmo que al presionar su barriguita no paraba de cantar y al que escuchamos una y mil veces hasta la desesperación, si, por qué no decirlo, já, já , uno que llegó a ser tan especial que lo acompañó a celebrar su primer añito de vida y estuvo en cada detalle de la decoración, además un álbum de foto recuerdos (Scrapbooking) al que no pude dejar de hojear y suspirar con el al mismo tiempo. Pero hubo una de esas páginas en especial que me cautivó y luego pensé que para cuando se acerque la hora de despedirnos algún día de este espacio no quisiera dejar pasar la oportunidad de plasmar en el  palabras dedicadas a una parte tan preciada y especial para David en sus años de infancia.

Para quienes se preguntan, Quién es su Mija? O Quién es su Piquito?

Su Mija es una frazadita de textura muy suave, confortable, delicada y de colores muy claros, que con el tiempo se han ido desvaneciendo aún más. Su Mija llegó a nuestra casa una tarde, cuando David sólo contaba con escasos días de nacido, sin imaginar quien se la obsequió que al regalársela no se desprendería de ella nunca más y que desde el primer instante a su lado, se sentiría tan seguro abrazado a ella.

Cuando nació le obsequiaron muchos regalos lindos, pero su Mija fue y será sin lugar a dudas su regalo más preciado.

Al dormir su frazadita preferida le cobijaba, al tomar su leche la buscaba, al llorar la necesitaba, al estar lejos de mí la abrazaba para sentir que aún lejos de la presencia de su mami se encontraría seguro a su lado y nada le sucedería y al frustrarse, simplemente se consolaba colocando una de sus cuatro esquinitas sobre su cara y con el sólo hecho de sostenerla podía lograr sentirse mejor en sólo instantes.

Al cumplir su año y medio, en una tienda de bebés alcanzó a ver otra frazadita de igual textura, una en la que de inmediato reconoció a su Emo (Elmo) y se abrazó a ella con tanto amor que no pude negarme a llevarla a casa. Desde entonces ambas frazaditas acompañaron sus días de infancia y un buen día a una le llamó Amija y con los días con decirle sólo Mija era suficiente, mientras a la otra entendimos Piquito, perdón si no fue ese el nombre que quisiste ponerle, pero tu papá, tu hermanito y yo así lo interpretamos, je, je.

Lo cierto es que su Mija y su Piquito han sido testigos de tantas lechitas deliciosas que David ha disfrutado, fieles testigos de sus enojos, frustraciones de niño, literalmente tantas veces han secado sus lágrimas, así como han sido cómplices de sus juegos e inolvidables momentos de alegría. Su Mija y su Piquito han sido parte importante de su vida y de su historia.

Por años ha sido hermoso contar con el calor y la seguridad que te han brindado, los momentos de calma que te han regalado y para mí lo más bello ha sido ver la sensibilidad y el agradecimiento que hacia ellas en ti ha aflorado. Hoy, tu Mija y tu Piquito son parte importante de nuestra familia, de nuestras anécdotas para compartir y tu amor y cuidado hacia ellas las hacen mucho más especiales. 

Aquí las presento, acompañando momentos rebosantes de ternura y deseando que si algún día no las tienes a tu lado, puedas venir a recordar lo mucho que significaron para ti y al mismo tiempo para nosotros porque todo lo que amas tú también lo amamos.
DIOS te bendiga.

Mamá 




Su Mija








 Su Elmo




 Su Piquito
 

Es completamente normal que los niños sientan especial cariño y apego por algún objeto en lo particular al que se van aferrando a través del tiempo. Se trata del llamado objeto de transición, uno que también se le conoce como objeto de consuelo u objeto de apego. Puede tratarse de un osito de peluche, un cojín, una frazadita, una almohada, un chupete, etc. Generalmente es un objeto de suave textura, lo que les recuerda a los niños de alguna manera, la suavidad y la dulzura de una madre, lo cual revela la necesidad innata de apego a un objeto o persona  para sentirse mimados y sobre todo, protegidos.

Este tipo de objetos suele volverse tan importante en la vida de un niño que les acompaña en gran parte de su día porque les brinda seguridad y confianza.

Entre las ventajas de que el niño cuente con un objeto transicional se encuentran:

-      Ayudar a controlar la ansiedad que provoca la separación, mientras llega el momento en el que el niño comienza a percatarse de que es un ser independiente a su madre.

-      Le ayuda a desarrollar conexión fuera de su madre o de su padre.
-      Muestra un correcto y sano desarrollo psíquico.

Por otro lado, entre las características del apego a estos objetos de transición se encuentran:

-      Tener un compañero fiel. El niño lo lleva a todos lados. En el caso de mi hijo David y no hablo de las graciosas anécdotas con mi hijo Saúl, pues de hacerlo aquí no me lo perdonaría, já, já, já. David las llevaba a los restaurantes y en más de una ocasión  las frazadas quedaron olvidadas, mientras rogábamos a DIOS poder encontrarlas y así siempre fue.

-      No se trata de un objeto impuesto. Es el niño quien de manera genuina, natural y determinada se inclina y apega a un objeto en especial.

-      Mantiene un olor característico para el niño. Muchas veces debido a su misma manipulación, pero lo relacionan por su peculiar olor. Por lo mismo se recomienda no lavarlo con demasiada frecuencia y de hacerlo que sea de manera muy discreta. En el caso de David, le fascinaba cuando salía de la secadora calentita y con rico olor.

Es importante recalcar que se llama objeto transicional, precisamente porque ayuda al niño a enfrentar transiciones normales de su vida hasta que finalmente va comenzando por si solo a socializar y con ello entender que aún lejos de sus padres como principales referencias de amor y seguridad tanto física como emocional, puede estar bien y en el caso de David aún sonríe al verlas o escuchar hablar sobre ellas porque todavía ama y aprecia tenerlas cerca, pero puedo aseverar que no las necesita desde hace ya mucho tiempo.


Quiero agregar y compartirles la gran sonrisa en el rostro de David cuando le presenté esta nueva entrada en la que su Mija, su Piquito y su Elmo son protagonistas y al terminar de leer me dijo: Mi Mija también tiene mis años. Gracias Mami!

Y luego me abrazó tan fuerte que aún puedo sentir la calidez de su abrazo.

Hasta la próxima!

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Dulce navidad…

En este primer día de diciembre damos inicio a una época que sencillamente, amo vivir, es un mes cargado de magia, de luz propia y de una energía positiva tan fuerte que contagia. Es una época que me remonta a mi niñez de la más hermosa manera y que me inspira a inspirar, a  agradecer, a aportar, a compartir, a regalar no sólo cosas materiales, sino también lo más valioso que un ser puede dar a otro, su amor, su atención y su tiempo porque el placer de dar es más grande que el placer de recibir y es algo que a tan corta edad mis hijos ya saben y experimentan.

Desde el mes de noviembre en nuestra casa se coloca un calendario para dar inicio a la más emocionante cuenta regresiva hasta llegar al día de navidad y como todo niño que anhela la llegada de Santa cargado de regalos al igual que como todo padre que anhela poder ver esos ojitos iluminados al percatarse de cada regalo y cada detalle y junto a ellos abrirlos con incontenible emoción, me place saber que exaltamos el nacimiento del niño Jesús, que rebosa nuestro corazón de alegría por todo lo que eso significa y por toda la paz y la unión que simboliza.

Finalmente arribamos en el mes más hermoso de todos, uno que esperamos en nuestra casa con la más bella ilusión.
Y como parte de ella, desde hace tres años David recibe en nuestro hogar a unos duendes que fueron muy especiales para él y lo seguirán siendo por siempre, nuestro querido Billie que fue el primero en llegar desde el Polo Norte  y luego se unió Elfi para acompañarlo a vivir un sin fin de ilusiones y sorpresas entrañables . Fueron los responsables de mis noches de desvelo mientras tejía e inventaba alegrías para mi niño al despertar, fueron los responsables y mis grandes cómplices para crear tanta dicha. Pero como era de esperarse, cada edad trae sus propios descubrimientos, sus propias y nuevas realidades que asumir y allí estaba mi niño, impaciente y curioso para hacerme una pregunta que aunque en mi interior no quería escuchar, desde hace algún tiempo, ya estaba esperando: Mami, Billie y Efli son de verdad? Y justo en ese instante comprendí que esa ilusión había llegado a su final para dar paso a nuevas etapas no menos emocionantes y hermosas. Hablamos, le expliqué, le conté todo lo que con el más genuino amor fui capaz de crear e inventar para él y era como si de pronto le estuviera narrando el cuento más entretenido del mundo, sus ojos cada vez se volvían más grandes y no paraba de hacer preguntas, una tras otra, mientras envuelta en sentimientos encontrados le iba respondiendo aún con más ingenio todavía (Uno que a veces no sé de dónde surge). Sólo me pidió volver a verlos y juntos los sacamos de ese lugar especial donde celosamente los guardaba. 





Cuando los tuvo en sus manos sonrió y me dijo: Era tan lindo y tan chulo que yo sólo quería seguir creyendo… Pero lo bueno es que Santa si vendrá.


Y hoy concluyo que la maternidad no es más que la más comprometida labor que pueda existir, una que nos hace buscar salidas creativas para ver en el rostro de nuestros hijos una sonrisa genuina y un corazón rebosante de dicha, para acompanarlos en ese camino compuesto de peldaños llamados etapas, a través de detalles hermosos que en su adultez se volverán imposibles de olvidar. Y aunque esta vez no recibiremos a un par de duendes traviesos que como cada año nos acompañaban a los restaurantes, a nuestra cena en familia y ocupaban un puesto en nuestra mesa, nos acompañaban al cine y nos hacían temblar procurando que no se perdieran, en este diciembre encontré una nueva manera de regalar dulzura e inocencia a sus días a través de un colorido calendario en el que David irá marcando cada día hasta llegar a Navidad y al llegar a casa encontrará algún dulcito o alguna nota especial que siempre será una grata y dulce sorpresa para él. Y en la que el hermano mayor aprovecha para disfrutar de una sorpresa que lo cierto es que disfruta tanto o más que el hermanito menor, já, já, já. 

Que tengan dulces dias...










Hasta la próxima!




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Entre tu mirada y tu sonrisa…

Nueve hermosos años han transcurrido desde aquel día en el que llegaste a este mundo a iluminarnos lleno de vida y esperanzas nuevas y desde entonces, cada día bendigo el momento en el que te tuve en mis brazos por vez primera y yo no hacía más que contemplarte, recorriendo tu cuerpecito y admirando en ti cada gesto, cada facción, cada movimiento, sin imaginar que a partir de ese sólo instante jamás dejarías de maravillarme.

Cuando te veo sonreír iluminas mi mundo entero, en tan sólo unos segundos irradias paz y dicha a quienes te rodean, eres de esos niños que al mirar lo revelas todo, a través de tus ojos dejas al descubierto la gran y valiosa nobleza que hay en ti, así como dejas al descubierto el miedo o la desilusión, pero también tus más genuinas alegrías y ese amor a la vida que tanto admiro de ti cada día.

Tú, mi niño de mirada dulce y de sonrisa suave, como siempre suelo decirte.  Siempre soñaste con tener magia para cambiar y crear cosas fantásticas, pero sin saberlo y mucho menos sin proponerlo, creas magia cada día a través de tu dulce sonrisa y de tu mirada eterna. Cuantas maravillas has logrado a través de ellas. Desde lograr que un niño al que ni siquiera conoces pare de llorar con tan sólo voltear a sonreírle, logras que el señor más serio, sentado en la iglesia pueda sonreírte y extender tiernamente su mano sobre tu cabeza y aunque tal vez ahora no lo entiendas, en sólo instantes transformas una vida. Con tu mirada y tu sonrisa, aunados a tus incontables gestos de amor, logras derretir a tus abuelos de amor por ti, logras conmover a la directora de tu escuela para que cambie radicalmente de opinión  y no te cambien de la clase cuando han tenido que hacer ajustes internos, logras que tu maestra alguna vez pase por alto la tarea que no llevaste, aunque en el fondo me alegro de que esta parte no siempre te funcione ( Ja, Ja), pero han llegado a confesarme que cuando les miras, les cuesta y yo que soy tu madre, sé muy bien que es así.

A través de tu sonrisa con un toque de picardía logras convencer a tu hermano, que aún en medio de sus obligaciones salga a ser cómplice de tus juegos, logras colmar a tu papi de la mayor ternura que un padre puede llegar a sentir y a mí… a mí, además de colmarme de orgullo, aún en el día más difícil logras hacerme cambiar la percepción de mi mundo entero.

Hoy soy yo quien te agradece por estos nueve años de felicidad plena y absoluta, gracias mi amor por hacerme sentir tan especial, por recordarme que aún a tu corta edad eres todo un caballero cuando te adelantas a abrirme la puerta, cuando mientras cocino para ustedes, pones mi música favorita y me invitas a bailar contigo, gracias porque al no sentirme bien llegas a mi encuentro junto a tu papi y a tu hermano a la sala de emergencias con una cajita de cereal, una botella de agua y hasta un termómetro en manos por si llegara a necesitarlo, gracias por los más bellos detalles que jamás podré olvidar, gracias por permitirme descubrir la bondad y la compasión que existe en todo tu ser, por amar y proteger a cada animal como a nadie ví hacerlo, gracias por despertarme con el más dulce beso en la frente, por contarme tus secretos y confiar en mí para guardarlos y por hacerme sentir que al dormir junto a mí te concedo el mayor de los privilegios, pero sobre todo gracias a DIOS porque a través de mí le dio vida a quien hace cada día tan maravillosa la mía porque nada podría compararse con la dicha de ser tu Mamá y gracias a eso ser mucho más y dejar aquí plasmados para ti todo lo que anhelo que siempre puedas venir a recordar.

Te amo tanto,

Mamá   

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La alegría de cumplir sus 9 años

Desde el pasado mes de septiembre, en nuestra casa vivimos un conteo regresivo, aunado a múltiples y constantes recordatorios entorno a una fecha que soló trae euforia e ilusiones consigo porque como para todo niño, eso significa para David cumplir un año más de vida, es una promesa de vivir emociones, concretar ilusiones albergadas durante días, escuchar las más cálidas palabras de gente muy querida y recibir lindos regalos en su día. Sólo que esta vez lo quiso vivir y disfrutar de manera distinta, no pidió la tradicional fiesta para celebrar o nuestro llamado cansito, que no es más que cuando optamos por algo más íntimo, pero igual de especial. Esta vez tenía muy claro lo que quería, no le tomó días decidir de qué tema o personaje favorito querría la decoración para su fiesta, el lugar o lo que haría, esta vez tenía claro que quería pasar su día de cumpleaños en la ciudad de Orlando, Fl y él mismo eligió el parque al que le gustaría visitar esta vez.


Al llegar, la ciudad de Orlando nos recibió iluminada y radiante, con esa capacidad de deslumbrar tanto a niños como a los adultos que quieran sacar a pasear a ese niño interno que en el fondo todos tenemos y queremos aflorar y vivir a través de él, así sea de vez en cuando. Desde entonces David con sus ojitos iluminados, cautivado por las luces que lo recibían y su corazoncito acelerado, se disponía a vivir un cumpleaños lleno de magia junto a gente querida y muy especial para él.






 



 
Lo cierto es que al abrir sus ojos no hubieron mesas lindamente decoradas y repletas de dulces, ya que esta vez lo sustituimos por mensajitos improvisados y globos esparcidos en el baño y en el cuarto de un hotel, unos que le hicieron abrir grandes sus ojos de la alegría y la sorpresa al verlos y con el bizcocho en mano que secreta y cuidadosamente trasladamos para él, por ser el que más le gusta, desde muy temprano lo sorprendimos, le cantamos, lo abrazamos muy fuerte y le expresamos de mil maneras cuanto le amamos y toda la salud y la dicha que le deseamos y así, de la manera más ruidosa, casual, relajada y hasta informal le dimos junto a David con todo nuestro agradecimiento a DIOS, la más dulce bienvenida a sus 9 años.









DIOS te bendiga siempre, nuestro niño amado.

Tu familia


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Que cumplas muchos más… Segunda parte.

Si existe una palabra para describir el día en el que David, sus primos y amiguitos compartieron, esa palabra sería DIVERSION. Fue un cumpleaños de lindos contrastes. Un día tranquilo, relajado, pero al mismo tiempo intenso y divertido. Un día en el que ellos no siguieron mi ritmo, más yo si el de ellos. Tenía todo planeado de acuerdo a ciertos horarios, pero la manera en la que les veía jugar y compartir nos iba dando las pautas a Jeff y a mí.

Para David su día dio inicio con un regalo muy anhelado y que sus abuelos no dudaron en concederle aun a la distancia, acompañado de otros regalitos más y escuchándonos cantarle quizás el Happy Birthday más desafinado del mundo, pero con seguridad el más genuino, seguido por besos tronados y efusivos y apretados abrazos. Desde muy temprano las llamadas para felicitar a David se hicieron presentes, abuelos, tías de amor y amigas, quisieron desearle lo mejor. Y por mi parte, lo abracé y le repetí por octava ocasión lo que hace exactamente ocho años atrás y a esa misma hora hacía en espera de su llegada a mi vida. A pesar de repetir lo mismo cada año, a David esto, la verdad, pareciera no importarle, sus ojitos brillan con una luz muy especial al escucharlo y mi corazón se hace chiquitito al contarlo.

Aun en nuestras pijamas, entre globos y comer más dulces que los que dispensábamos, veíamos el video de su nacimiento, despertando en él y en nosotros una ternura imposible de no sentir. Rato más tarde David estuvo listo y ansioso ante la espera de sus primeros invitados. Los niños comenzaron a llegar y David estuvo feliz de correr a su encuentro. Me causaba gracia ver como durante los primeros instantes todos se mostraban algo tímidos, sonrientes, pero observadores. Y una vez, hablaban de los juguetes que usarían, simplemente todos compartían con ese lenguaje tan auténtico y especial que une a los niños. Los regalos lindos llegaban para agasajar a David en su día y David enseguida los abría y los compartía para jugar.
















Entre muchos dulces, cositas ricas de comer, risas, el flash de mi cámara sin parar, juegos y sorpresas con las que cada niño fue ganador, cantamos y acompañamos todos a David a apagar su velita número ocho, una que reúne los años más hermosos de su infancia. Pero aunque no pareciera, aquí la diversión recién comenzaba. Nos alistamos para asistir a uno de los lugares de juegos que David más disfruta y más disfrutó al hacerlo junto a sus mejores acompañantes. Allí la diversión no cesó ni un sólo segundo junto a otros amiguitos que más tarde se unieron al festejo y que David se alegró tanto al verles en ese lugar en el que ya la salsa de pizza en su ropa no era importante y mucho menos estar despeinados, sólo correr y saltar sin parar era su principal objetivo y también lo era el nuestro.



Llegó la hora de la despedida y aunque ya cansados, querían continuar juntos. Pero tampoco aquí tuvo fin el cumpleaños de David, las llamadas continuaban para felicitarle y su fiestecita culminó con una divertida fiesta de pijamas junto a sus primos, hasta quedar al fin rendidos, después de haber celebrado la vida de David en todo su esplendor.

Al llegar la noche David se acercó a nosotros y nos dijo: Gracias mami, gracias papi porque este día sí que fue divertido!  Y después de haberlos visto disfrutar y escucharlo decirnos esto, vuelvo a concluir una vez más que de momentos así se debe tratar la vida siempre, que no importan las horas de sueño que haya perdido para hacer con mis propias manos cada detalle de su día y construir para él uno colmado de los que serán en lo adelante los mejores y más lindos recuerdos de su vida.

No cabe duda de que nuestra felicidad se refleja en las sonrisas que despertamos en quienes más amamos.

Que cumplas muchos más…mi niño amado.

Hasta la próxima!
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Que cumplas muchos más… Primera parte.

No cabe duda de que para toda mamá uno de los momentos más gratificantes que existen en la crianza de sus hijos es cuando tenemos la oportunidad única de vivir la emoción que implica despertar y poder alzar un dedito más junto a ellos y celebrarlo.

Todos fuimos testigos desde un mes antes como David contaba día por día hasta llegar a su fecha de cumpleaños. Para todo niño este es un día que despierta en ellos una gran ilusión, saben que familiares y amigos se encargarán de inyectarle una alta dosis de mimos y diversión a su día, junto a regalos que acelerarán su corazón de alegría y de gozo.


 

A David le encantan los robots, este año en particular, tiene fascinación por ellos y sabía que al estar rodeado de ellos, lo disfrutaría al máximo y así fue. Confieso que fui la más entusiasmada al dar vuelo a mi imaginación y crear para él una fiestecita colmada de pequeños detalles que se volvieron grandes ante sus ojos que admiraban todo con tan inmenso amor y ternura. Tanto fue así, que no dudó en ponerle nombres a cada uno de ellos, elegía su favorito una y otra vez y sólo quería jugar con sus robots y otorgarles diferentes y cómicas voces.

Nada disfruto más que planificar y decorar las fiestas de cumpleaños de mis niños, al hacerlo sé que les estoy otorgando ilusiones y momentos que se volverán inolvidables, pero lo más hermoso es ver sus caritas rebosantes de dicha y euforia ante la espera de ese tan anhelado día, su día. Uno en el que en esta ocasión, David compartió con amiguitos y primitos entrañables a todas sus anchas, en el que no existieron las restricciones acerca de cuantos dulces comer, donde recibió los regalos más lindos con los que quiso jugar con los invitados tan pronto fueron abiertos, uno en el que recibió los abrazos más efusivos de parte de su papi y de su hermano, donde recibió llamadas de quienes no pudieron estar tan cerca, pero que con su amor son capaces de superar cualquier distancia, abuelos adorables que no perdieron detalle de cada momento acontecido, uno en el que la energía para correr, saltar y jugar sin cesar fue sencillamente inagotable, un día en el que una mami como yo, no pudo evitar recordarle lo inmensamente dichosa que hizo mi vida tras su llegada a este mundo y en el que nuestro DIOS a través de toda la gente que más lo ama le otorgó las mejores de las bendiciones y el más lindo de los días.
 





Para celebrar sus ocho añitos David pudo disfrutar de un cumpleaños que tuvo inicio en casa y culminó en uno de sus lugares de juegos favoritos. Fue, sencillamente un día en el que agradecimos a DIOS por su vida, por la salud que le otorga, por la nobleza de su corazón y por la dulzura que emana de todo su ser; un día que transcurrió colmado de momentos mágicos que lo hicieron muy feliz.
DIOS te bendiga y siempre guíe tus pasos por senderos de luz y dicha. Feliz cumpleaños, mi happy face y eterno amor.
Tu mami

Nota: David eligió el título de la nueva entrada de su cumpleaños al blog y estuvo feliz de que haya aceptado su linda y atinada propuesta.  Ya me parece que dentro de muy poco escribirá él sus propias historias ;)
Y en los próximos días estaré dando entrada a una nueva sección para compartir las decoraciones de algunas de las fiestecitas temáticas de mis niños a través de estos años. Hasta la próxima!

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La lectura y su encanto.

Envueltos en este mundo cada vez más volátil, en el que todo transcurre a la velocidad de un rayo y a veces sentimos que le faltan horas a nuestro día para completar todas las tareas que tenemos pendiente, como mamá sé que cuesta establecer como parte de nuestra rutina, unos quince minutos diarios para no sólo llevar a la cama a nuestros niños y ofrecerles un beso de buenas noches, sino también para ofrecerles algo más y aprovechar este tiempo para compartir con nuestros hijos uno de calidad al final de su día.

Durante los días de escuela, DIOS me ha regalado el privilegio de acompañar a mis hijos a su cama cada noche, oramos juntos, agradecemos por nuestro día y encomendamos nuestro sueño, pero no sin antes ver a David abrazado a su libro elegido esa noche, esperando con ansias que leamos juntos. Antes, sólo yo leía, mientras él, atentamente me escuchaba e interactuábamos acerca del cuento, hoy día, primero es leído por mí y luego leído por él. Otras veces, se acuesta dispuesto a escuchar cuentos cargados de humor, otros de sabiduría, narrados por mí, de los que confieso que la mayor parte de las veces soy el autor, ja, ja, invento las anécdotas, las reinvento incluso y es en esta ocasión en la que utilizo estos cuentos creados por mí para aclarar dudas o inquietudes que se han podido presentar en su día o calmar ciertos temores propios de su edad.



Existen muchas maneras de “tomar vuelo” y la lectura es, precisamente una de ellas. He visto a David desde su cama y en su pijama emprender un largo viaje a través de esas historias que lo transportan a lugares insospechados o incluso ser su mejor compañía como cuando observo a Saúl leer y adentrarse tanto en esas historias cada noche.  

Como mamá puedo dar testimonio de los grandes e invaluables beneficios que son otorgados a nuestros niños cuando promovemos e inculcamos el habito de la lectura en ellos. Me causa gran satisfacción ver como se emocionan al visitar librerías, y descubren allí un mundo de nuevas posibilidades a su alrededor. Y no deja de causarme gracia ver como David sostiene un libro, lo hojea, toma otro en sus manos e ilusionado nos pregunta cuales puede llevar a casa. David lee con fluidez, misma que en gran parte se debe a su amor por la lectura y a la práctica. Me enternece verlo obtener un logro del tamaño del cielo cada vez que lee tan bien uno de sus libros.


  


A veces leemos libros en inglés, otras veces en español, volvemos a leer una y otra vez los que han sido sus cuentos favoritos, como cuando nos tocó leer quizás cerca de mil veces (Exagerando un poco, ja, ja), el que sin lugar a dudas se convirtió en su libro predilecto, su amado e inolvidable  Green Eggs And Ham (Huevos verdes y jamon) by Dr.  Seus. Jamás olvidaré que cuando ese libro llegó a su vida, a todos nos tocó leerlo tanto que llegamos a memorizar sus famosas frases y quienes visitaban nuestra casa debían escucharlo porque era para David una original y singular manera de atencionarles. Cómo olvidar Green Eggs And Ham?

Definitivamente, leer un cuento junto a nuestros niños siempre será para ellos uno de los más gratos y bellos recuerdos de su infancia.

Hago un paréntesis que me llena mucho, que me inspira a sacar esos momentos para escribir en este rinconcito, llamado blog porque justamente, cuando aparto esos pocos minutos para leerle a David, él me pide que lea una y otra vez una de mis entradas en Mamá y mucho más y en esas ocasiones no existen libros a nuestro alrededor, sólo mi laptop junto a nosotros, como un libro abierto basado en sus propias historias, en nuestras historias y al final de cada lectura, no me permite decirle Colorín, colorado, este cuento se ha acabado, sencillamente porque nos abrazamos, expresándonos con el lenguaje más hermoso que pueda existir. Y esto, sin dejar de reconocer la inspiración que proviene de quienes a través de sus correos, aun cuando muchas veces no me conocen en persona, me escriben y con la calidez de sus palabras nutren mi espíritu y mis ideas en cada entrada. A ustedes también, gracias por volverse parte de mí y por pasar por aquí.

Hasta la próxima!

“Es importante desarrollar la mente de nuestros hijos, pero es más importante aún desarrollar su conciencia”

Principales beneficios de la lectura en nuestros niños:

1.      Desarrollar su imaginación.

2.      Promover su creatividad.

3.      Promover su agilidad mental para describir e interpretar situaciones.

4.      Proporcionar mayor dominio del lenguaje.

5.      Ampliar su vocabulario.

6.      Y yo agregaría, unión. Es un tiempo y una actividad única y especial para compartir con nuestros hijos.


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Pizarra Mágica...

En este maravilloso y retador camino de la crianza de nuestros hijos, es fascinante descubrir de todo lo que nos valemos para educarlos, para guiarles en este trayecto de la vida y que cada aprendizaje y cada lección sea para su beneficio y el de los que están a su alrededor. En este camino nos valemos de tantas cosas, creamos, inventamos, lo cierto es que unas nos funcionan y otras no, pero de eso se trata la maternidad, de sorprendernos a cada instante, de aceptar que fallamos, que no somos perfectas, que nuestros métodos no siempre resultarán efectivos, que nuestras palabras no siempre serán asimiladas, en cambio, otras veces sí lo serán, pero si de algo no existe duda es que como madres nos esmeramos en hacerlo cada vez mejor para ellos, nuestros amados hijos.

Hoy quiero contarles acerca de un niño llamado David que al llegar de la escuela solía dejar TODO, pero TODO en la puerta para correr al reencuentro con su adorable Milo. Es tan lindo el amor que se profesan al verse que, juro, no tenía corazón para interrumpir ese momento de reencuentro, uno que ambos habían esperado durante horas. Pero como es de esperarse ya sea su papá o yo nos involucrábamos en otras cosas y nuestro niño ni corto ni perezoso se iba a dar continuidad a su rutina de cada tarde (Baño, almuerzo, etc.), pero cuando aquel reguero nos molestaba comenzaba nuestro ya acostumbrado sermón acerca de dejar todo lo que traía de la escuela tirado justo en la entrada de la casa. Enseguida nuestro niño lo recogía y tal vez al día siguiente lo recordaba, pero al siguiente, simplemente no. Un día ya cansada, decidí valerme de una simple pizarra que de haberlo sabido la habría utilizado muchísimo antes. Nuestro David llega de la escuela dispuesto a dejarlo todo como si fuera un acto casi instintivo y liberador, ja, ja, justo en la entrada nuevamente, pero Oh…sorpresa! Se encuentra con una pizarra que le recuerda que no debe dejar allí sus cosas. Lo lee, mientras lo observo, pregunta quién lo ha escrito, le contesto que lo hice para recordarle lo que al parecer a él le ha costado tanto recordar, sonríe y me dice: ohhhh…gracias mami. Pasa a la cocina para dejar su lonchera, higienizarla y dejarla en su lugar y sube a su habitación para organizar todo lo demás.










Desde hoy he bautizado como “Pizarra Mágica” a esta pizarra acompañada de simples recordatorios, pero cargada de súper poderes y que se ha convertido en mi mejor aliada. Definitivamente, tuve un grito desesperado y la pizarra me escuchó, je, je. David, ya no coloca sus cosas en la entrada al llegar a casa, lleva muchos días colocando todo en su respectivo lugar. Nuestra entrada se ve limpia y despejada al fin.

Nos ha gustado tanto la fuerza que trae consigo esta pizarra mágica que estamos considerando muy seriamente colocar otras pizarras más en otras áreas de nuestra casa y claro, con nuevos y no menos valiosos recordatorios, ja, ja. Créanme que de continuar teniendo los mismos resultados, a estas pizarras las voy a amar. Justo en la entrada la vamos a dejar unos días más, sólo hasta que David haya desarrollado su nuevo hábito por completo y luego la moveremos a otro lugar (Ssshhh…la pondremos en la escalera, este será su segundo destino) y para nosotros, la nueva meta por lograr.

Concluyo en que la maternidad nunca deja de sorprendernos, pero sobre todas las cosas, jamás deja de enseñarnos el camino por sí misma. Siempre encontraremos la manera, no cabe duda.
Si alguna mamá decide tratar una que otra pizarra mágica y les resulta, me cuentan. Espero sus correos J
Hasta la próxima!
“No existe universidad que pueda enseñar lo que te enseña la maternidad”

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Mi regreso a clases...

Finalizan las vacaciones de verano y con ello le damos la bienvenida a un señor alto, fuerte e imponente que también se había tomado varias semanas de descanso, llamado Orden y que tras haber descansado ha regresado con más fuerzas y energías renovadas. Pero este señor no llega solo, lo hace de la mano de su fiel compañera, una señora seria y decidida, con ropa de generala, que también se impone y se hace respetar aunque a veces cause pereza hacerle caso y en ocasiones, incluso sea necesario escaparse de ella, llamada Rutina.

Orden y Rutina han regresado a nuestro hogar y lo cierto es que después de unas vacaciones relajadas y divertidas cuesta un poco aceptarles.

Desempacamos nuestro equipaje y luego de haber puesto cada cosa en su lugar, nos dimos a la tarea de comenzar las compras escolares, en las que el pan nuestro de cada día consistió en esperar llegar a la registradora para decidir qué y cuáles cosas les aceptaba llevar que no estuvieran incluidas en sus listas o en mi mente. Les suena algo familiar? Ja, Ja

Después de unos días maratónicos, en los que estuvimos sin parar, tomamos, finalmente la ya tradicional foto del recuerdo de David junto a sus útiles y su emoción se hizo aun mayor al verlo todo reunido y dispuesto para acompañarle durante  los 180 días de escuela que le esperarían. Una vez más fui testigo de su carita colmada de emoción al ver toda la gama de colores que tantos nuevos dibujos les ayudarán a crear, dando vida y color a donde su imaginación le guie, libretas que serán testigo de sus aciertos y desaciertos en cada asignatura, mochila que será su mejor aliada al salir de casa cada mañana, borradores que les ayudarán a enmendar sus errores y otras veces a disimularlos, je, je, tijeritas que les harán apreciar sus figuras de manera más tangible, lápices que sostendrán sus manitas sudadas ante alguna nueva prueba, libros que les transmitirán nuevos conocimientos, una lonchera que será testigo de su hambre más voraz y donde además de una deliciosa merienda encontrará una que otra nota dejada por mí recordándole cuanto le amo y lo feliz que deseo que sea su día.

La señora Rutina tiene la potestad de dirigir a niños y adultos, esta señora a las mamás nos recuerda, incluso aquello que no quisiéramos recordar, ja, ja, como volver a organizar uniformes cada semana, entre otras cosas, mientras el señor Orden nos sugiere colocar el uniforme en un lugar de fácil acceso junto a sus zapatos de escuela cada noche. Y por otro lado, me conmueve recordar cómo han marcado mi maternidad el amor y la presencia de mi madre en mi vida, tanto en grandes como en pequeños detalles. En cosas a veces tan simples, que no puedo evitar seguir esos pasos ya trazados, como cuando suelo colocar sus medias o calcetines dentro de sus zapatos para agilizar la preparación en las mañanas. Esto lo hizo mi mamá conmigo durante mis años de escuela y hoy día suelo hacerlo con mis niños y la verdad, me simplifica mucho.

El señor Orden nos recuerda a las mamás, rotular los nombres de nuestros niños en cada uno de sus útiles y junto a ellos organizar todo en su mochila. Mientras la señora Rutina, no menos exigente, portando su ropa de generala nos sugiere acostar a los niños más temprano de lo ya acostumbrado en sus días de verano, pero como es de esperarse, después de tantos días fuera de toda rutina, cuesta y mucho. Al siguiente día regresarían a clases, pero esa noche habían más deseos de escuchar lecturas de cuentos de parte de David, más hambre de lo usual de parte de Saúl aun cuando ya había cenado, sed repentinas de parte de ambos, necesidades asombrosas y repetidas de usar el baño, así como un deseo incontenible de recibir besos, abrazos y más abrazos de parte nuestra (Todo con tal de extender el tiempo, claro, ja, ja) y entre ellos sonrisitas de complicidad, creyendo salirse con la suya.

Orden y Rutina se complementan y una vez nos acostumbramos a convivir con ellos, todo se vuelve más fácil y más sencillo, van tomados de la mano para brindarnos una estructura que nos otorga sin lugar a dudas, incuestionables beneficios.

Llega el gran y tan esperado día y David regresa para cursar su segundo grado, un grado de niños ya muy graaandes como él le suele llamar. Su papá y yo lo acompañamos como de costumbre, conscientes de que al ser su primer día, compartiriamos con él los nervios, sus inquietudes y un cambio de ritmo después del verano, pero también anciosos por compartir toda la ilusión y las ganas de vivir y disfrutar de este nuevo curso que recién comienza.

Continúo agradecida con DIOS al permitirnos a Jeff y a mí, disfrutar a plenitud de estos maravillosos e invaluables momentos, unos que enternecen nuestros días y nos colman de inmensa y profunda dicha.

Aquí les comparto como transcurrió la preparación y esos primeros días del regreso a clases de David. Hasta la próxima!
























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Su primera ilusión…

Érase una vez que un niño de sólo 6 años llega a su casa con gran emoción exclamando: Tengo novia! Y su madre (O sea yo), estaba esperando ese momento porque, simplemente lo veía venir, sabía que en cualquier momento sucedería, era inevitable. Llevábamos meses escuchando a David traernos historias colmadas de fascinación, de euforia, de admiración, en las que el nombre de esa niña en lo particular siempre salía a relucir, pero no de cualquier manera, sino de una muy especial. Tanto su papá como yo, pudimos ver algo diferente a lo que habíamos visto en él, sus ojitos denotaban un brillo único, uno que traía consigo una gran ilusión. Recuerdo que en esa ocasión, sólo por seguir la corriente y quizás por hacerme un poco la desentendida como todas las madres solemos hacernos a veces, le cuestioné de quién se trataba y enseguida exclamó su nombre con gran orgullo y sin el menor reparo en compartirnos su nuevo estatus, ja, ja. Pero jamás salió de mí una sola frase que irrespetara sus sentimientos, ya que sé de la importancia que existe en que el niño pueda expresarse con libertad, nombrar sus sentimientos y ser escuchado con respeto. Esto para mí sólo era parte de promover la confianza en sí mismo y en nosotros como padres.

La mejor manera de favorecer la comunicación con nuestros hijos es estando dispuestos a escuchar y preguntar antes de dar nuestros consejos y opiniones. Con ello estaremos fomentando que nuestros niños nos hagan partícipes no sólo de sus alegrías e ilusiones, sino también de sus miedos y sus dudas. Que sepan que estamos ahí para lo que necesiten es importante.

No puedo evitar sonreír al recordar que le pregunté: La niña sabe que es tu novia? (Pregunté esto porque se de casos en los que no, ja, ja, ja) Y muy seguro y tal vez hasta un poco sorprendido u ofendido por mi cuestionamiento, me contestó: Siiiiiiiii

Fueron pasando los días y comencé a percatarme de que ya no pedía cosas para él, sino para esa niña de carita dulce y voz finita y baja que le hacía soñar despierto y volar sin alas. Me sorprendía que quisiera comprarle anillos y collares de juguete, flores, muñecos de peluche y chocolates, llamaba mi atención porque nunca le habíamos dicho que todos esos eran los regalos típicos que se le obsequiaba a una novia. Pensaba: DIOS mío y quien le ha mostrado esto a este niño de solo 6 años. Pero Jeff me recordó que la mayor y más efectiva enseñanza se obtiene a través del ejemplo y detalles como estos ha visto muchos en nuestro hogar.


De repente, quería peinarse distinto, él mismo aprendió a aplicarse el gel de su hermano, era obvio que quería verse lo mejor posible cada mañana. Definitivamente cupido había causado estragos en su corazoncito.

David siempre ha sido un niño bondadoso, ama compartir y si se trata de comida mucho más, pero esa vez era distinto, ya no me pedía agregar unas galletitas más para sus amiguitos, sino también para la niña que le hacía desear que los días de escuela fueran siete en lugar de sólo cinco.

Un buen día, en una de las actividades de su escuela, sin esperarlo David me toma de su mano y nos lleva a Jeff y a mí hasta los padres de la niña con el firme propósito de que les invitara a nuestra casa, ya nos había externado que quería prestarle sus juguetes, mostrarle sus tortugas y pintar juntos, ya que ambos comparten la pasión por la pintura. Les saludamos, nos presentamos e intercambiamos teléfonos y para sorpresa nuestra David era el nombre más mencionado por la niña en su hogar también, según sus padres.

Finalmente llegó el tan anhelado día y la visita más esperada por David llega a casa, había planeado todo lo que jugarían sin pensar que todos sus planes podían quedar en el olvido al verla y así fue. Pasaron una tarde hermosa, comprendida por juegos, el gusto por el arte que ambos comparten, conversaciones profundas, je, je y sonrisas que se quedaron plasmadas en cada uno de sus rostros delatando a cada momento la auténtica e inocente emoción que sentían al verse.



Dimos el debido respeto a su tiempo, a sus sentimientos, aún a sabiendas de que en algún momento sería necesario explicarle que esa niña que ya formaba parte especial de sus días, de sus pensamientos, de la historia de su vida y de la que según sus maestras ya se había vuelto inseparable, era solo una gran amiga.

Comencé a pensar que ese maravilloso año escolar estaba por culminar y que David y esa preciosa y tierna niña que inspiraba sus mejores dibujos y creaciones ya no se verían cada día y que la escuela tampoco sería la misma a la que asistirían. Un día me senté a su lado y le pregunté: Por qué quieres a …….? Y con toda la sinceridad de este mundo me respondió: Porque es buena conmigo y comparte conmigo. A lo que le cuestioné: Ah si? Y qué comparte contigo? Y me contestó: Su merienda a veces y sus stickers. A lo que le respondí: Ah que bien! Como tus amiguitos que también me cuentas que comparten contigo, que son buenos contigo porque son tus amigos. Así ella es tu amiga y tú su amigo. Te fijas David? A tu edad todos son amiguitos. Me gusta que se lleven bien, que compartan y se quieran mucho. Y agregué esta última pregunta esperanzada en que haya comprendido lo que necesitaba transmitirle: Entonces, ella es tu amiguita, verdad? Y me respondió: Si mami, ……. es mi amiga también. Al escucharlo responder, sonreí, suspiré y colorín colorado, esta historia ha terminado y espero les haya gustado.

David y la niña se han vuelto a ver, su mami y yo entendemos que los niños, verdaderamente se estiman, se emocionan al reencontrarse como muestra de la linda y sincera amistad que surgió entre ellos. Que DIOS les bendiga y la haga perdurar por siempre.




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Tengo la fortuna de tener dos niños a quienes puedo acompañar a renovar ilusiones cada día. Los niños con su fuerza, con sus ganas y con su capacidad de admiración por todo lo cotidiano nos ensenan que cada día puede ser diferente y especial. Solo hay que dejarse llevar un poco y atreverse a sentir un poco como niños otra vez. Con ellos puedo conmoverme hasta las lágrimas cada vez que los veo graduarse o asumir un nuevo logro, esperar con mariposas en el estómago la llegada de los regalos de navidad o las sorpresas recibidas por sus cumpleaños, aguardar hasta caer rendida de sueño por la llegada del ratoncito Miguel, vibrar con los misteriosos escondites del conejito de Pascua, sufrir con ellos cuando conozco, perfectamente el móvil de sus mentiritas piadosas para evitar un regaño o incluso sorprenderme de emoción por las travesuras de su duende (Elf).

Alimentar la ilusión en nuestros niños no significa maquillarles la realidad o transportarles a un mundo fantástico desde donde, luego, puedan chocar de lleno con la realidad. Alimentar la ilusión en los niños es darles tiempo para crecer, sin forzarlos a abandonar su niñez antes de tiempo.

Reflexiono que es sano no adelantar ni forzar el momento de la pérdida de la ilusión en los niños porque esas ilusiones les están ayudando a crecer en una infancia más feliz y a desarrollar su imaginación al máximo. Y lo que es tal vez más importante aún, a luchar de manera incansable por perseguir sus sueños.

¡QUIERO SER PRESIDENTE!

Así dijo David a su maestra cuando le pregunta que le gustaría ser cuando sea grande. Cada estudiante fue vestido a la escuela de acuerdo a lo que quisiera ser de grande y su maestra durante todo el día les llamó Sr. Presidente, Sr. Policía, Sr. Bombero, etc.

Se divirtieron mucho jugando cada uno a ser lo que les gustaría ser de grande. Y aquí, les comparto las fotos del Sr. Presidente, David Castillo. No se lo pierdan!








4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantan las fotos Zayre!! De Fabiola y familia!!

Zay dijo...


Gracias Fabiola,un beso.

Andreina Chandler dijo...

Happy Birthday David Hope you enjoyed it to the max!!! ATT: Andreina y MAMA Nancy <3

besos para la familia Tia me encantan las fotos!!

Zay dijo...


Gracias mi niña de parte de David.
Las quiero, besitos.