lunes, 29 de mayo de 2017

Reflexiones de mamá


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Sean bienvenidos!




Viva nuestra República Dominicana!!!


Patria mía, que orgullosa me siento de proclamar a los cuatro vientos el haber nacido allí, en esa tierra cálida, de gente valiente y luchadora, portadora de una cultura rica en tradiciones que unen, enamoran, acogen y afianzan aún más nuestras raíces. Llevo tu nombre muy en alto y al mismo tiempo pegadito de mi corazón. DIOS continúe bendiciendo nuestra libertad y arriba siempre nuestra hermosa bandera tricolor, una que al verla nunca dejará de inspirarme todo el amor y el respeto que siento hacia ella. Arriba!







Felicidades en tu Independencia,República Dominicana!!!




Feliz Navidad!!!



Una mañana en familia para agradecer por una navidad colmada de significado, por cada prueba que pudimos superar, por todo el amor que fuimos capaces de sentir, por las muestras de cariño que pudimos expresar, por cada sueño e ilusión que pudimos concretar, por cada promesa que fuimos capaces de cumplir, por cada oportunidad para nuestro crecimiento, por cada anhelo que pudimos albergar y nos mantuvo motivados, por cada puerta que se abrió e incluso por aquella que se cerró ante nuestros ojos como parte del plan perfecto de DIOS, por cada muestra de nuestra fe en Él y por cada obra suya que pudimos ver. Gracias mi DIOS por ese amor inmenso con el que nos abrigas.



Para ti…


Hoy es el último domingo de mayo, día en el que se celebra a las madres en República Dominicana, un día que en casa tenemos tan presente porque al abrir nuestros ojos lo primero que nos viene a la mente y directo al corazón es cuanto queremos estar con esa madre, abuela y suegra que a pesar de la distancia, gracias a su amor, sentimos tan cerca porque a través de cada gesto, cada detalle inesperado que sorprende y nos llega al alma, cada palabra suya capaz de calmar cualquier tempestad, cada risa que contagia y alegra nuestros corazones, cada consejo que se vuelve luz en nuestro camino y cada oración incluso en silencio por nosotros y por ver concretar nuestros más grandes anhelos porque está presente en cada sueño que hace tan suyo y que si estuviera en sus manos, nos cumpliría sin pensarlo, porque está presente en cada plegaria a DIOS, en cada recuerdo  especial y entrañable y a cada momento.





Gracias por amar todo lo que amo, por ser una madre y abuela amorosa, por enseñarme que ninguna entrega es suficiente cuando nos damos a nuestros hijos, por enseñarme a través de tu ejemplo más que de tus palabras, por cada bendición tuya que me acompaña a cada paso, por fortalecer mis alas para impulsar mi vuelo.

Que gran privilegio y orgullo es poder llamarte, Mamá.

Te amo,

Tu hija



Gracias mis amores eternos por concretar mi más bello sueño cada día y regalarme a través de su amor el día más hermoso que una madre puede tener. Los amo.




Adiós 2015 y bienvenido seas 2016!

Despedirnos de un año para darle la bienvenida a otro a mí en lo particular me causa una mezcla de sentimientos que a menudo suelen encontrarse y es que el júbilo, el regocijo y nuestras esperanzas están cifradas en todo lo nuevo que está por venir, la emoción de los pasos que emprenderemos, así como la expectativa de lo que no imaginamos y ni siquiera somos capaces de predecir, pero para mí y sé que para muchos también supone recapitular y pasar balance de lo que ha sido y ha significado ese año que ya se ha ido, que no volverá y del que quedarán en nosotros muchos recuerdos, experiencias y aprendizajes que nos continuarán acompañando a lo largo de nuestro camino. 

2015, que año tan maravilloso fuiste! Hoy sólo puedo dar gracias por un gran año vivido junto a los míos, repleto de bendiciones, incluso muchas veces disfrazadas y que al final fueron las más especiales, un año de enriquecedoras oportunidades y agradecimiento por las puertas que me fueron abiertas, un año en el que cerramos capítulos para dar paso a nuevos comienzos igual de hermosos, uno colmado de retos que logramos superar con toda nuestra fe, un año en el que comprendí que existen cosas que pasan por algo y otras que por algo no pasan, un año con suficiente tiempo para decidir por las cosas que más valen, uno altamente aleccionador, uno en el que hubieron obstáculos y piedras en el camino que al final me ayudaron a construir, pero sobre todas las cosas un año en el que descubrí que de todos los matices que la vida me brinda soy yo quien decide con qué quedarse y gracias a ello, para este nuevo año que recién comenzamos a vivir me acompaña todo lo hermoso con lo que he decidido quedarme.

Bienbenido 2016!!! 

Que este sea un año maravilloso, enriquecedor, inolvidable y de grandes propósitos cumplidos. DIOS les bendiga y gracias por acompañarme en la aventura más gratificante de mi vida, ser MAMÁ.

Como homenaje al gran año que dejamos atrás y que siempre quiero venir a recordar, aquí comparto algunas fotos de nuestro 2015, fotos de las que las más especiales para mi serán el ver a David colocar con ilusión las galletas y leche a Santa y ver la dicha y la satisfacción de Saúl reflejadas en su rostro al comunicarnos su segundo lugar tras haber competido con tantas escuelas y ser su grupo seleccionado en su programa de leyes, son especiales y con ellas voy a empezar porque una marca un final de años de ilusión y la otra marca un comienzo repleto de ella.

Hasta la próxima!




























































Mi regalo llamado, vida.


Hace algunos días fue mi cumpleaños, continúo celebrando posicionada en el tercer piso, uno que ha traído a mi vida un cúmulo invaluable de satisfacciones y tantas experiencias gratificantes a través de este andar.


No cabe duda que desde que se es mamá, nuestras prioridades, gustos, preferencias y placeres cambian y muchos otros se reajustan genuinamente, desde que soy mamá, el mayor de mis placeres en mi cumpleaños consiste, simplemente en compartir con mi familia, en amarlos y valorar cada segundo junto a ellos y dejarme consentir de la mejor manera que saben hacerlo. Y esta vez no fue la excepción, DIOS me regala un año más de vida y con el la dicha indescriptible de disfrutar la familia que me ha concedido y que es mi más bella bendición.







Definitivamente, fue un día hermoso, sereno y cálido en el que atesoré cada abrazo, cada llamada, cada gesto, cada mensaje que al leerlo volvía mi piel chinita, cada regalo elegido con cuidado para mí, flores hermosas que llegaron a alegrar mi hogar como sólo las flores pueden hacerlo y que son la muestra viva del amor que me profesan y me llena tanto.







Amo locamente la etapa en la que me encuentro hoy… atesoro lo que he vivido, lo que la vida misma me ha enseñado, lo que me ha sido concedido, pero también lo que no y espero con ilusión todo lo que sueño y está por concretarse. En el tercer piso descubrí que puedo darme el lujo de mostrarme una mujer y una mamá completamente imperfecta, tal como soy y que a través de mis contradicciones aprendo y quienes me aman valoran mucho más mis esfuerzos.



Hoy valoro infinitamente el abrir mis ojos al despertar y poder exclamar con emoción lo bello de este día, el sol radiante que entra por mi ventana, un paseo sin rumbo como tantas veces solemos hacer, una conversación profunda e interesante con mi eterno compañero de vida, una cena agradable, un día de lluvia que me parece romántico, quedarme en mi cama un domingo cualquiera junto a mis hijos propinándonos cosquillas unos a otros y riendo sin cesar, admirar una hermosa puesta de sol, escribir y construir memorias a través de capturar momentos, cantar en la ducha (que es donde sólo puedo hacerlo), aunque he de confesar que a veces me atrevo a hacerlo frente a un muy exclusivo y selecto público, já, já, já, poder hablar durante horas con la madre de mis mejores sonrisas y no cansarnos, sentir la brisa fresca sobre mis mejillas y alegrarme porque el calor ya se ha ido, contagiarme de la alegría de los que más amo y hacerlas tan mías, tener la capacidad de multiplicar sonrisas cuando las comparto, apreciar estar consigo misma, poder derretirme de amor por la ternura de un niño, emocionarme con las más genuinas muestras de amor y apego de un ser peludito con cuatro patas que habita en mi hogar, así como compartir muchas risas entre amigas y una sóla copa de vino.


Estoy tan agradecida de ti, mi DIOS, por hacerme tu hija y ser mi guía cuando dudo, cuando siento desfallecer y me sostiene tu incomparable amor y de nuevo me fortalece y me impulsa.

Un año más y con su llegada no se hicieron esperar los más lindos deseos y muestras de cariño, una fiesta divertida e inesperada que se volvió la más grata de las sorpresas, tarjetas, cartas y correos que no pude evitar leer una y otra vez porque alimentan mi espíritu y el amor es lo más bello que pueden regalarnos y lo recibí sin medidas.




Gracias por la bendición de tenerlos en mi vida y por hacer de mi cumpleaños uno tan especial.

Los quiero!

Hasta la próxima!




Porque estudiar e incentivar van de la mano…


Cuando nuestros hijos se aproximan a dar inicio a un nuevo año escolar, la emoción, la expectativa y los nervios se apoderan de ellos, pero también de nosotros. Un nuevo grado por comenzar, maestras y caritas nuevas por conocer, reglas y nuevas direcciones que seguir, así como la ilusión de comprar y elegir casi todo lo que hará falta para dar inicio al que todos deseamos sea un gran año escolar, repleto de satisfacciones, aprendizajes y un sinfín de enriquecedoras experiencias acumuladas al final de ese camino. Y digo casi todo porque sería equivocado pensar que al proveer todo lo necesario, podríamos olvidarnos de lo más importante, nuestra atención a través de todo el año porque detrás de un estudiante exitoso, existe un padre involucrado.

Desde el primer día del regreso a clases de Saúl y David les digo: Hoy tienen ante ustedes la primera página en blanco de un libro que en este año consta de 178 hojas. Salgan a dar lo mejor de ustedes y escriban una buena historia.

Desde el inicio hago énfasis en desarrollar junto a ellos una rutina, a veces confieso que no puede ser tan consistente como quisiera, pero tratamos todos de aferrarnos a ella, pues al tenerla sus hábitos de estudio y de organización claramente se refuerzan y los resultados son enormes en satisfacciones y logros. A menudo les recuerdo a mis hijos que el éxito en los estudios no se trata sólo de inteligencia si los hábitos adecuados, la organización, la buena administración de su tiempo y la actitud positiva en el aula no van de la mano. 

Como toda mamá, anhelo que mis hijos interioricen el beneficio de estudiar, pues lo que prima es todo lo que logran al hacerlo. Lo aprendido siempre ocupará un espacio que les abrirá un mundo de posibilidades a su alcance.

Ver a Saúl y a David concentrados en sus tareas sin que exista la necesidad de recordarles lo que en años anteriores tantas veces les recordé incansablemente y hacer sus asignaciones dándoles prioridad a asumir sus responsabilidades académicas, la verdad, es y siempre será el mejor y más importante reporte de grados que pueden darme, pues verlos esforzarse y dedicarse es sin lugar a dudas el mayor mérito que para mí pueden tener y lo saben.


Siempre les digo que cada edad y cada etapa trae consigo su propio afán y su propio encanto, a la edad de ellos su trabajo y su mayor responsabilidad es dar lo mejor de sí en sus estudios. Como adulto, cuando trabajas y sobre todo en lo que amas hacer obtienes grandes satisfacciones a nivel personal, además de una remuneración económica y cuando aún eres un niño en mi opinión los esfuerzos, la pasión y la dedicación en lo que haces también deben rendir sus frutos a largo como a corto plazo y de manera tangible, esto es parte de la motivación que de una forma u otra todos necesitamos tener. Bien dicen que cada cabeza es un mundo y en cierta forma, cada familia también lo es, en nuestro caso, Jeff y yo cada cierto tiempo solemos premiar la labor y la entrega de nuestros niños durante el transcurso de sus días de escuela y es una práctica que en honor a la verdad, nos ha funcionado. Como papás queremos, más allá de premiar, reconocer lo que con tanto tesón y esfuerzo hacen día tras día, pero no es sólo a través de un incentivo material porque no existe nada más gratificante para un niño y más motivador que recibir de sus padres palabras rebosantes de orgullo e incluso de agradecimiento por dar valor a esa dedicación constante que como padres tenemos hacia ellos. La verdad es que estos regalos de motivación y reconocimiento no suelen ser muy a menudo en nuestro hogar y tampoco son costosos o muy grandes, pues la realidad es que nuestra marcada intención es que estudien por el placer de aprender y no sólo de obtener, no obstante, a través de estos años de estudios, tomados de nuestras manos firmes y siempre dispuestas a apoyarles y a superar juntos los obstáculos que puedan presentarse en el camino, hemos visto como nuestras frases colmadas de orgullo, nuestros aplausos, nuestros regalos y detalles, así como nuestros más cálidos abrazos han sido claves para ver a nuestros hijos luchar por ser mejores cada día porque nos hace tanta ilusión poder verlos siempre prosperar en sus caminos.

Estamos aquí para ustedes…Nunca lo olviden.

Papi y Mami

“Padres presentes crían hijos con futuro”

Aquí comparto imágenes de David recibiendo y disfrutando de uno de esos detalles motivadores que de vez en cuando recibe como reconocimiento a su dedicación y que tanto incentivo e ilusión le hacen.

Hasta la próxima!







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Hoy quiero compartir mi reflexión tras la preparación para el regreso a clases de Saúl y David, misma que saca a relucir sus más genuinos cambios y diferencias entre sus ocho y trece años, respectivamente.

Dejarlos ser…



Porque un festín de emociones se anidan en todo mi ser tras su regreso a la escuela, uno que se alimenta de las emociones y cambios que ellos mismos manifiestan.

Antes del tan mencionado día de regreso a clases como es de esperarse vivimos largos y agitados días de preparación, vemos el ir y venir de madres, padres y niños ultimando detalles, madres que nos reencontramos y nos alegramos de vernos, así como es imposible dejar de comentar el afán generado en esos días, en los que buscamos juntos uniformes, mochilas, útiles colmados de colorido y detalles especiales para David, en cambio veo a Saúl elegir colores más discretos. Les probamos zapatos, mientras a Saúl y a mí nos cuesta convencer a David de optar por colores más neutrales, pero él como todo niño soñador se maravilla al encontrar los más llamativos de toda la tienda aunque al final ambos logremos influenciarle. Y de repente me encuentro con un gran compañero, aliado y cómplice en mis compras, uno que no sólo me sorprende sino en quien descubro que comienza a compartir muchos de mis gustos y opiniones. Y al mismo tiempo no dejo de sorprenderme con el tamaño de zapato que Saúl ya ha alcanzado. Y al buscar zapatos para David en una tienda de niños, tal vez mi corazón y mi instinto de madre me hacen una mala jugada y me impulsan a preguntar si podría allí encontrar zapatos para Saúl. Tras lo que como es de esperarse escucho un NO firme, crudo, contundente y muy rotundo que viene a reafirmarme que uno de mis niños ya no es tan niño como mi corazón lo siente e insiste.



 
Mientras David no deja de insistir ilusionado en comprar su mochila con “ruedas” como requisito muuuy importante, já, já y opta por elegir una de los colores más vibrantes que puedan existir, Saúl no termina de sorprenderme y al estar allí le comento: Imagino que tú querrás una de un color más discreto. A lo que me responde: Nope! Mis mochilas del año pasado están intactas. Yo no necesito una mochila nueva. Gracias mami! Y es como si de repente comenzara a conocer a mi propio hijo, al niño que he criado y ha vivido conmigo desde hace 13 años y hoy me sorprende a cada paso en el camino.
Envueltos en esa preparación para el gran día que se avecina y como ya por tradición año tras año suelo hacer, les hago un despliegue de todos los útiles que usarán a lo largo de todo su año escolar. Los tocan, huelen los cuadernos con su peculiar olor a nuevo y los revisan una y mil veces como si ellos mismos no los hubieran elegido, reúnen sus portalápices tradicionales con otros menos convencionales como uno en forma de banana u otro en forma de zapato y como es de esperarse, capturo fotos de esos momentos tan entrañables. Este fue un año más en el que ví a David no contener su emoción al ver y manipular todo el despliegue y colorido de útiles nuevos para estrenar, mientras vi a Saúl en sólo cinco minutos, sin temor a exagerar, organizar los útiles que llevará en su mochila, já, já.





Desde días atrás noto cierta ansiedad en David al preguntarme una y otra vez si asistirá a clases junto a sus amiguitos de siempre, mientras para Saúl esto parecería ser ya un tema irrelevante o superado, pues tiene la convicción de comunicarse a diario o se verán sin dudas en los fines de semana. Pero para mí, parece sólo ayer cuando escuchaba las mismas preguntas colmadas de ansiedad de sus labios y al responderle que aún no lo podía saber, en mi interior pedía a DIOS que al llegar en ese primer día de clases pudiera encontrar caritas que le fueran familiares.











De repente comienzo a percatarme de que aquellas fotos enternecedoras que tras cada regreso a clases han mostrado las más auténticas sonrisas junto a aquel diente que ha tomado su camino para dar paso a otro más fuerte o aquellos uniformes nuevos e impecables, así como otras que incluso ponen sus temores al descubierto, aunque para David aún forme parte bonita, natural y hasta divertida, para Saúl ya no lo sea tanto. Pero he de confesar que aunque no deje de sorprenderme y añorar al niño que solía mostrarme sus mejores sonrisas en su primer día de escuela tras el lente de mi cámara, he aprendido a comprenderlo (o por lo menos ahí vamos, ja,ja) y hemos ido creciendo juntos tomados de la mano.
Todo porque en mi corazón anhelo siempre… dejarlos ser y recorrer su propio camino.

Saúl y David, que tengan el más feliz regreso a clases que puedan tener. Estoy y siempre estaré aquí para ustedes.

Los amo,

Mamá



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Porque te amo…

A veces pareciera que lo hemos visto todo, incluso haber vivido innumerables situaciones tanto ajenas como propias o saber mucho después de haber leído tanto, pero por azares de la vida, nos vemos frente a frente ante situaciones únicas y aleccionadoras que te invitan a reflexionar sin poder apartar este pensamiento de tu mente y en ocasiones de tu alma. Hoy escribo acerca de una situación vista ayer que me motivó, simplemente a compartirla a través de mi reflexión.

En la tarde de ayer, en una de esas tiendas de manualidades a las que suelo visitar en mi tiempo libre, estaba lista para pagar en la línea y justo delante de mí se encontraba una señora con su hija llevando su carrito con algunas cosas listas para ser pagadas también, la dependienta muy amablemente la saludó y le preguntó si había encontrado todo lo que buscaba, a lo que ella le respondió: Si, muchas gracias. Voy a pagar, pero antes, quisiera hacer una denuncia. A lo que la empleada de la tienda, extrañada le preguntó: Qué quisiera usted denunciar? Y la madre de la niña le respondió, así de literal: Quiero denunciar un robo. Ella es mi hija y quiso un lazo que le dije, no podía comprar. Y decidió colocarlo debajo de su ropa. Por favor señora, llame a la policía porque soy su mamá, pero no voy a ser cómplice de lo que está mal hecho. La empleada, con ojos del tamaño del mundo y obviamente nerviosa, le preguntó a la niña de no más de 11 años, por el lazo y esta bajo llanto y notable angustia, lo sacó debajo de su ropa y se lo entregó. La señora de la tienda con evidente tristeza se refirió a la niña diciéndole: Mi niña, has visto la pena que has pasado y le has hecho pasar a tu mamá. Esto no se hace. Y la mamá le repetía a la empleada: Señora, haga lo que usted tenga que hacer. Mi hija cometió un robo y ella en mi casa jamás ha visto ese ejemplo.

En definitiva no ví el desenlace, pues otra empleada cobró mis cosas y ya no tenía más nada que hacer allí. En realidad mi dolor ante lo visto fue tal que no hubiera querido ver más de lo que vi. Mi corazón se arrugó de tristeza, mis lágrimas rodaron por mis mejillas y por alguna razón no quise que nadie se percatara de ello. En mi carro iba conduciendo sin poder apartar de mi mente y de mi alma aquella situación vivida, sentía y siento dolor por esa madre y por esa niña, que bien pudiera ser mi hija. Como madre caló muy hondo en mí aquel desafortunado momento, pero al mismo tiempo, altamente aleccionador. A raíz de esto me he preguntado si yo hubiera hecho lo mismo en su lugar cuando el amor que profesa y siente una madre es y siempre será el más excelso de todos. El amor de una madre comienza cuando una nueva vida se agita en su interior y desde entonces somos capaces de darlo todo por nuestros hijos, estoy segura del dolor profundo que esta madre sintió, pero más segura estoy aun de que es tan puro y profundo su amor que estuvo dispuesta en nombre de el a dar a su hija la más valiosa lección de vida que le haya tocado dar jamás. Para la niña habrá sido un momento que dejó una huella profunda también, pero sin temor a equivocarme, sé que serán huellas que la impulsarán a volar con alas firmes y fuertes.

Hasta la próxima!


 


Son mi luz…








Desde aquel primer llanto y respiro a la vida de cada uno de ustedes, supe que mi vida jamás volvería a ser la misma. Asomaron sus ojitos a este mundo al que les dí la bienvenida colmada de miedos, unos que al ver lo sublime de sus miradas se disiparon sin saber dónde habían quedado. Mi corazón sucumbió de amor en la más insospechada dimensión. Descubriendo y comenzando para mí una vida de lindas poesías, colores, satisfacciones, lágrimas que sin derramarlas me llegan a lo más hondo de mi alma y sueños que puedo hacer tan míos que se vuelven mi más bella causa.

Gracias por ser la luz que alumbra mis ojos y toda mi vida.

Gracias, Saúl y David porque gracias a ustedes soy Mamá y la más feliz. Los amo.





  

       Agradezco…

      Al comenzar mis mañanas cada día agradezco a DIOS, le agradezco por un día más de vida, agradezco desde poder respirar hasta permitirme vivir el milagro de mi maternidad a plenitud e intensamente y al despedir un año para darle la bienvenida a otro no puedo más que agradecer a EL aún en los detalles más pequeños porque es más allá de ellos donde puedo ver su grandeza y su incomparable amor. 
       
      Cuando miro a mi alrededor y siento  el amor y la entrega de esos seres a los que tanto amo. Porque a través del amor y la unión de un hogar EL se manifiesta. No puedo más que agradecer a EL cuando en cada nuevo amanecer nos concede estar juntos, cuando nos concede la dicha de compartir nuestra mesa junto a esos seres que tanto amamos y son tan especiales para nosotros, cuando nos permite agradecer la salud, la fe que se arraigó en nuestros corazones y que es nuestro motor y la unión del hogar que con su consentimiento y bendición un día fue creado, cuando aprovecho de este tiempo agitado, pero a su vez de incomparable calma para compartir y disfrutar a mis hijos y a otros que siento tan míos en todo su esplendor, por los colores de la vida reflejados en mis ojos y por los cielos grises que vinieron a enseñarme tanto porque cada vivencia jamás ha sido en vano, cuando me regala en cada amanecer una nueva oportunidad de vivir mi maternidad guiada solo por mi instinto y por su bendición, cuando al abrir mis ojos puedo ver las sonrisas de los protagonistas de mis historias infinitas, cuando me concede despertar con el abrazo más confortable del mundo, el de mi madre, por amar y disfrutar lo que hago, cuando pone en mi corazón la necesidad de hacer esa llamada que me engrandece ante sus ojos y me hace escuchar esas palabras que me hacen sentir orgullosa de estar en mi propia piel. Cuando tras cada atardecer puedo reflejarme en la mirada de un hombre que decidió caminar junto a mí y que cada día me motiva a no rendirme y hace suyos mis propios sueños, cuando me concede el privilegio de escuchar palabras colmadas de sabiduría de un padre de amor que puso en mi camino, cuando pone también en nuestro camino amigos que se vuelven familia, cuando un día me apoyó en el sueño de crear este espacio tan mío, tan nuestro y que para mi sorpresa se ha vuelto parte de todos los que me leen, me escriben palabras que nutren mi espíritu y mis palabras les llegan, cuando nos demuestra la inigualable satisfacción de dar o de simplemente darnos a los demás de manera incondicional, cuando nos hace comprender que el perdón nos libera el alma y nos regala caminar ligeros de equipaje por esta vida prestada, cuando nos colma de compasión y nos utiliza como sus más preciados instrumentos para lograr sus más valiosas obras, cuando nos concede exaltar su nombre sobre todo nombre, cuando nos otorga el privilegio de hablarles de su infinita bondad a nuestros hijos y ser testimonio de su grandeza. No cabe duda de que no te equivocaste y por todo esto y mucho más, elegiste nacer en el mes más bello de todos los que nos regalas. Eternamente agradecida de tí mi DIOS por el que ha sido un año inolvidable, colmado de grandes satisfacciones. Gracias por bendecirnos y cobijarnos con tu amor infinito cada día.




      Feliz y próspero 2015 para todos los que forman parte de Mamá y mucho más blog. Gracias por acompañarme en esta aventura y permitirme compartir con ustedes mi maternidad. DIOS les bendiga siempre.


Reflexiones sobre mi maternidad.
Extrañaré…
“Sólo dos legados duraderos podemos otorgarle a nuestros hijos: Uno, raíces y otro, alas”
En medio y pleno apogeo de mi maternidad, me detengo y pienso, qué tanto he de extrañar cuando a mis hijos les toque partir y a mí, dejarlos ir.

Sé que extrañaré tantas cosas, tantos momentos vividos, tantas costumbres a su lado. A menudo las mamás escuchamos decir frases que nos advierten, es ley de vida, prepárate, es parte de la vida, pero me pregunto, a qué escuela se asiste, si realmente, existirá una preparación como tal para cuando llegue ese momento en el que nos toque abrirles la puerta y desde allí, bendecirles en su nuevo camino.

Mis hijos aún están pequeños, sólo tienen 12 y 7 años apenas, pero me ha tocado prestar mis oídos en varias ocasiones a amigas que me hablan del llamado “Síndrome del nido vacío”, lo cual no es más que esa enorme falta que dejan los hijos cuando ya se han ido, una falta con la que es necesario aprender a vivir porque cada hijo y cada padre o madre necesita emprender nuevos caminos en cada etapa de su vida. Como padres daremos inicio a disfrutar de otras etapas no menos hermosas y que traerán consigo grandes satisfacciones y  nuevas alegrías.

Hoy tengo las manos llenas, en ocasiones incluso he llegado a sentirlas sobrecargadas, mi corazón colmado de afectos, no sólo como madre, sino también como esposa, como hija, como amiga, concretando sueños en los que Saúl y David en gran parte de ellos fueron protagonistas, construyendo otros en los que no dejo de concebir su presencia en mi vida, anhelando días interminables con sus sonrisas e imaginando siempre reflejar mi dicha en sus miradas.

Cuando se hayan ido, extrañaré…

Extrañaré el mejor beso de buenas noches, uno que tiene la capacidad de multiplicarse por cientos en sólo segundos.

Extrañaré sus peleas por mí para que duerma en su cama.
Extrañaré los abrazos de oso que cada día nos damos, los más fuertes y apretados que puedan existir.

Extrañaré sus dibujos, especialmente hechos para mí.
Extrañaré sus te amos en los momentos cuando más lo estoy necesitando.

Extrañaré pedirles que recojan su cuarto cuando esté contemplando sus camitas tan arregladas.
Extrañaré sentirme como reina cuando ambos corren a abrirme la puerta.
Extrañaré verlos pelearse por un puesto a mi lado.
Extrañaré disfrutar como nadie de su inigualable compañía.
Extrañaré solucionar sus diferencias con sólo sugerir un abrazo.
Extrañaré anhelar el silencio con juegos que parecieran ser interminables y aturdir mis sentidos.
Extrañaré tener manos mágicas para reconfortarles cuando puedan necesitarlo.
Extrañaré disipar sus miedos con mi sola presencia a su lado.
Extrañaré orar juntos y encomendar a DIOS nuestro día.
Extrañaré saber qué les ocurre con tan sólo ver sus ojos.
Extrañaré tomar esas fotos que aunque ahora parezcan insignificantes o sólo costumbre, en unos años no lo serán y tendrán un valor infinito.
Extrañaré reír con sus ocurrencias.
Extrañaré sus preguntas acerca de la vida, aun cuando no siempre tenga la respuesta.
Extrañaré verlos reír, simplemente, ser parte de mí día a día. Pero cuando ese momento haya llegado, sé que estaré plena y feliz por haberles dado alas fuertes para volar y triunfar, corazones nobles para servir, amar y que jamás me olvidarán.

Desde mi puerta, quizás no les pueda bendecir cada mañana, pero les puedo asegurar que DIOS a través de mi les bendecirá en cada día de su existir.

Les extrañaré siempre.

Los amo,

Mamá





Compartiendo hermosos momentos con mis amores eternos!

Hijo es un ser maravilloso que DIOS nos prestó para hacer un curso intensivo de como amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para brindarles los mejores ejemplos y de nosotros heredarles aprender a tener coraje. Porque ser madre es el mayor acto de coraje que pueda existir. Ser madre es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente por la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder alguien tan amado. Nuestros hijos son el más preciado préstamo que pueda existir, ya que son nuestros sólo mientras no puedan valerse por sí mismos… luego les pertenecerán a la vida, al destino y a sus propias familias. Pero que bendición verlos volar con alas propias.

 * Síndrome del nido vacio: Es un sentimiento de soledad generado por la ida de uno o varios hijos del hogar. Ya que en determinado momento de nuestras vidas nos damos cuenta de que nuestros hijos ya crecieron y por tanto han emprendido un nuevo camino de independencia.

Para hacer frente a esta nueva etapa es importante tomar estos puntos en cuenta:

- Manejar la situacion desde una nueva perspectiva: Por ejemplo, cuando los hijos parten del hogar, los padres cuentan con un tiempo para dedicarlo a nuevos proyectos.

- Reforzar la vida en pareja: Ideal para hacer viajes y actividades en pareja que se habian postergado.

-Hablar del tema: Es importante poner palabras a los sentimientos. Se hace mas facil de afrontar y supercar. No es pecado sentir su falta. Es normal.


-Actividades placenteras: Con las responsabilidades como padres, muchas veces es necesario postergar actividades que causan placer.  Incluso hacer deportes. Es hora!

- Estimular la independencia: Super importante que los hijos se sientan apoyados en su nuevo proyecto de vida. Verlos realizarse es gratificante.

- Enriquecer la relacion con los hijos: Con el nivel de madurez que se ha alcanzado, la relacion se vuelve mas estrecha entre padres e hijos. Es maravilloso fomenter una buena relacion de la que ambos puedan sentirse orgullosos y apoyados.

Pero sobre todas las cosas, sentirnos agradecidos con DIOS por el inigualable privilegio de habernos concedido ser padres. Y felices por la nueva etapa que nos espera como padres de hijos plenos e independientes. Asi como de todo lo hermoso que habremos vivido a su lado.

Hasta entonces!



Siempre tuve presente que daría inicio a este espacio con la llegada de un día muy especial, de una fecha que marcara su apertura y plasmara en el todo el amor con el que fuera escrito.

Quiero expresar mi sentir y punto de vista sobre la maternidad, dedicar unas palabras a la mujer más especial e importante de mi vida y también agradecer y felicitar a otras que me han acompañado en este maravilloso y fascinante camino de la maternidad, haya sido en todo mi recorrido, un tramito, unos cuantos pasos o apenas en el encuentro que nos están permitiendo y acercando estas palabras que leen.

A la gran mujer que me trajo al mundo, que me ha dado un amor sin medidas ni reservas, que forjó en mí a la mujer que soy hoy y que con su ejemplo de madre me inspira a querer parecerme a ella. A ti madre mía, te dedico estas palabras y todo mi agradecimiento por ser esa amiga con la que puedo contar, ese hombro en el que puedo llorar, el regazo en el que puedo descansar, ese ángel que cuida mis pasos aun en la distancia, ese ser rebosante de amor que lo extiende a sus nietos, capaz de hacer hijo a su yerno y de amar todo lo que te recuerde a mí. DIOS te bendiga siempre.
Felicito a todas las madres que son mis amigas, tías, primas, suegra y conocidas que a través de su ejemplo y sabios consejos me han influenciado de tan hermosa manera en mi labor como madre. Incluso a las que se nos adelantaron en el camino, pero que nos acompañará su legado y admiración para toda la vida, a ti abuela querida. De corazón, gracias. Y muy en especial a mi tía – madre, Paula. Esa gran señora que siempre me manifestó a través de mil maneras cuan especial he sido para ella. Bendito DIOS que me ha permitido expresarte lo importante que ha sido tu presencia en mi vida y lo continuarás siendo hasta la eternidad.

A todas las madres que dieron a luz con su matriz y a todas las que dieron a luz con el alma porque al final, lo que cuenta es salir del alma. Yo también he tenido una hija de mi alma.
Debo confesar que cuando reflexiono acerca de las madres y de su loable labor, me invade un poco la nostalgia y vienen a mi mente tantos maravillosos y añorados momentos como hija y como madre que no puedo hacer más que suspirar sumida en el más profundo agradecimiento a DIOS.

Todos los que bien me conocen saben a la perfección que amo a los niños y que desde siempre ha sido así. Muchos lo atribuyen al hecho de haber sido hija única, en realidad no lo sé, pero lo cierto es que los disfruto, enormemente. Siendo así, desde que tengo uso de razón soñé con convertirme en madre, planeaba sus nombres, incluso con Jeff desde ese entonces, mi esposo, (Pero esa ya sería otra entrada para explicarlo), imaginaba sus caritas, simplemente era mi sueño.

Desde hace doce años estoy, viviendo un sueño. El sueño más hermoso que DIOS me haya podido concretar y hacer de el mi más bella realidad.

Ser madre de Saúl y David ha sido un privilegio único, incomparable, inigualable que DIOS me ha concedido. El ser madre es un verdadero milagro que implica un acto de amor pleno y absoluto.

Jamás podre olvidar la emoción que nos embargaba cuando confirmamos que estábamos ante la espera de nuestro primer hijo, todos podían notar ese brillo especial y único en mis ojos, ese agradecimiento que emanaba desde lo más recóndito de mi ser aunado a esas ganas de gritarle al mundo: Voy a ser MADRE!

Saúl llega a nuestras vidas para iluminar nuestros días con su sonrisa, para experimentar el amor más puro que haya podido existir jamás.


Nunca podré dejar de maravillarme de la grandeza y del amor de DIOS. Y cuan bendecida me ha hecho, me regala otra oportunidad de albergar un nuevo hijo en mi vientre, de sentir vida dentro de mí, de experimentar la maternidad en todo su esplendor y de la manera más sublime al acariciar mi vientre y a través de sus pataditas sentir como responde al estímulo.



Nace David, colmándonos de una dicha indescriptible y de una nueva y genuina razón para volcar nuestros corazones en agradecimiento eterno a DIOS.

He pensado una y mil veces con que otro momento se podría comparar cuando una madre recibe en brazos por vez primera a sus hijos y nunca he podido encontrar una respuesta (Estoy convencida de que jamás la encontraré).

Cuando eres MADRE asimilas la gran diferencia que existe entre amar para poseer y amar para dar. El amor de una madre lo entrega todo y no escatima.

Saúl y David:

Nunca olviden, que desde que llegaron a mi vientre, la vida se ha vuelto mágica y especial para mí. Nunca olviden, que desde que llegaron a mis brazos les prometí estar a su lado cada vez que lo necesiten y aún cuando crean que no, procuraré estar cerca. Nunca olviden, que los amaré hasta que me queden fuerzas o el último suspiro. Nunca olviden que no soy una madre perfecta en quien teman confiar, sino una madre imperfecta en la que pueden confiar siempre. Pero sobre todas las cosas, jamás olviden que desde que llegaron a este mundo se han convertido en mi más bello motivo.




Simplemente gracias por existir y por hacerme orgullosamente, MAMÁ Y MUCHO MÁS…
Hago un hermoso paréntesis para compartirles que, terminando de escribir mi primera entrada a este espacio, mi hijo Saúl se acerca y me pide leerle lo que escribí, mientras David ya dormía, con todo el entusiasmo le leo y me responde: Eres la mejor mami del mundo! Y con toda la emoción a flor de piel, nos fundimos en un fuerte abrazo. Me confirma que al abrir este espacio no me equivoque.

2 comentarios:

Randor Brito dijo...

Excelente lectura, eres hija de Dios, amen.

Zay dijo...


Gracias,amigo.